viernes, 16 de diciembre de 2016

Reencarnación

Mensajes de almas evolucionadas

Los siguientes mensajes proceden de almas altamente evolucionadas, los "Maestros", y fueron llegando paulatinamente al médico y psiquiatra Brian Weiss, a través de varios de sus pacientes mientras se encontraban en estado de hipnosis en los intervalos de sus regresiones a vidas pasadas. La mayor parte de la información aquí reproducida es tomada de su cuarto libro: "Los mensajes de los sabios".


Brian Weiss se graduó en la Universidad de Columbia, Nueva York, en 1966, con todos los honores. Prosiguió sus estudios en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, donde recibió el diploma de médico en 1970. Después de un internado en el centro médico de la Universidad de Nueva York (Bellevue Medical Center), volvió a Yale para completar la residencia como psiquiatra. Al terminarla, aceptó un cargo en la Universidad de Pittsburgh. Dos años después se incorporó a la Universidad de Miami, para dirigir el Departamento Psicofarmacológico. Allí logró renombre nacional en los campos de la Psiquiatría Biológica y el abuso de drogas. Tras cuatro años fue ascendido al rango de profesor asociado de Psiquiatría y designado jefe de la misma materia en el hospital Mount Sinaí de Miami, afiliado a la universidad. Por entonces ya había publicado 37 artículos científicos y estudios de su especialidad.
Su odisea comenzó en 1980, hace 31 años cuando conoció a Catherine, paciente que por primera vez lo llevó a conocer vidas pasadas en sus regresiones hipnóticas. Con ella descubrió que una persona puede sanar al conocer eventos traumáticos ocurridos en otras vidas. Sus libros han sido traducidos a más de 35 idiomas, abarcan la temática de regresión hipnótica, así como el impacto en la vida actual de experiencias acumuladas en encarnaciones anteriores. Es importante destacar su aporte a cientos de miles de pacientes a través de estos libros, que como indican muchos críticos: son para pensar y reflexionar sobre el sentido de la vida.
Ha realizado gran cantidad de presentaciones y conferencias a través de los Estados Unidos y el mundo. Son notables sus trabajos para la televisión norteamericana, entre los cuales podemos mencionar el Show de Oprah Winfrey, el Show de Joan Rivers, el Show de Sally Jessy Raphael, el Show 20/20, Larry King Live en CNN y el especial de Real Story en CNBC.
Actualmente realiza talleres vivenciales y entrenamientos en todo el mundo para enseñar a la gente y a otros terapeutas profesionales las técnicas de hipnosis y regresión a vidas pasadas, las cuales ha utilizado a lo largo de su vida para ayudar a miles de pacientes con resultados sorprendentes.
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Mensajes textuales de los sabios

Sobre el amor

- El amor es como un fluido que inunda hasta el último resquicio. Llena los espacios vacíos espontáneamente. Somos nosotros, la gente, los que obstaculizamos su paso levantando falsas barreras. y cuando el amor no puede llenar nuestro corazón y nuestra mente, cuando nos desconectamos del alma, que a su vez está compuesta de amor, nos volvemos todos locos.
- Recuerde que siempre es querido. Siempre está protegido y nunca se encuentra solo... También es un ser de luz, de sabiduría, de amor... Nunca le olvidarán. Nunca le pasarán por alto ni dejarán de hacerle caso. Usted no es su cuerpo; no es su cerebro, ni siquiera su mente. Es un espíritu. Loúnico que tiene que hacer es despertar al recuerdo, recordar. El espíritu no tiene límites, ni el del cuerpo físico ni el del alcance del intelecto o de la mente.
- Todo es amor... Todo es amor. El amor lleva a la comprensión. La comprensión lleva a la paciencia. Y entonces se detiene el tiempo. Y todo pasa aquí y ahora.
- El amor es la respuesta primordial. No es una abstracción, sino una energía real, o una gama de energías que tú mismo puedes crear y conservar dentro de tu ser. Se trata simplemente de amar. Estás empezando a alcanzar a Dios dentro de ti. Siente el amor, y exprésalo. El amor hace que el miedo se desvanezca. No puedes sentir ningún temor si sientes amor. Como todo es energía y el amor abarca todas las energías, todo es amor. Ésta es la clave de la naturaleza de Dios. Cuando amas y no tienes miedo, eres capaz de perdonar. Puedes perdonar a los demás y también perdonarte a ti mismo. Así empiezas a ver las cosas desde la perspectiva apropiada. El sentimiento de culpabilidad y la rabia son reflejos del mismo temor. La culpa es una rabia sutil que diriges hacia dentro. Perdonando disuelves la culpa y la ira, que son sentimientos innecesarios, emociones nocivas. Perdona. Es un acto de amor.
- Puede hacerse una terapia para el yo. Comprender forma parte de ella. El amor es la terapia fundamental. Los terapeutas, los maestros y los gurús pueden ayudarte, pero sólo durante un tiempo limitado. El camino verdadero es la introspección, y tarde o temprano deberás recorrerlo sin ayuda de nadie. Aunque, en realidad, nunca estás solo.
- Con el amor y la comprensión llega la perspectiva de la paciencia infinita. ¿ De qué sirve tener prisa? De todas maneras, aunque tú no lo veas así, el tiempo no existe. Cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado o te preocupas por el futuro, te apenas y te afliges a ti mismo. El tiempo también es una ilusión. Incluso en el mundo tridimensional, el futuro es sólo un sistema de probabilidades. Entonces, ¿por qué te preocupas?

Sobre las diferentes dimensiones

Todos somos espíritus. Algunos están en estado físico y otros, en un período de renovación. Y otros son guardianes. Pero todos pasamos por eso. También hemos sido guardianes.
- Se nos dan poderes intuitivos que debemos obedecer sin tratar de resistirnos. Quienes se resistan tropezarán con peligros. No se nos envía desde cada plano con poderes iguales. Algunos de nosotros poseemos poderes mayores que los otros, pues los hemos adquirido en otros tiempos. Luego, no todos somos creados iguales. Pero con el paso del tiempo llegaremos a un punto en el que todos seremos iguales.
- Hay muchas almas en cada dimensión. Hay muchas dimensiones. Se está en diferentes planos en diferentes tiempos. Cada uno es un nivel de conciencia superior. El plano al que vayamos dependerá de lo mucho que hayamos progresado.
- Estar en el estado físico es algo anormal. Cuando se está en el plano espiritual, eso nos resulta natural. Cuando se nos envía de regreso es como ser enviados otra vez a algo que no conocemos. Nos llevará más tiempo. En el mundo espiritual es preciso esperar; luego somos renovados. Hay un estado de renovación. Es una dimensión, como las otras.
- Hay siete planos en total, cada uno de los cuales consta de muchos niveles; uno de ellos es el plano de la rememoración. Se nos permite ver la vida que acaba de pasar. A los de niveles superiores se les permite ver la historia. Pueden volver y enseñarnos la historia. Pero nosotros, los de los niveles inferiores, sólo podemos ver nuestra propia vida, la que acaba de pasar.
- Hay siete planos, a través de los cuales debemos pasar antes de que regresemos. Uno de ellos es el plano de la transición. Allí esperamos. En ese plano se determina qué llevará cada uno a su próxima vida. Todos tendremos un rasgo dominante. Puede ser la codicia, la lujuria, pero sea lo que fuere lo determinado, necesitamos saldar nuestras deudas con esas personas. Después se debe superar ese rasgo en esa vida. Debemos aprender a superar la codicia. De lo contrario, al retornar tendremos que llevar ese rasgo, además de otro, a la vida siguiente. Las cargas se harán mayores. Con cada vida por la que pasamos sin pagar las deudas, cada una de las siguientes será más dura. Si las saldamos, se nos dará una vida fácil. Así elegimos qué vida vamos a tener. En la fase siguiente somos responsables de la vida que tenemos. La elegimos.
- Son niveles de aprendizaje distintos, y tenemos que aprender algunos de ellos en carne propia. Tenemos que sentir el dolor. Los espíritus no sienten dolor. Están en una etapa de renovación. El alma se renueva. En estado físico, cuando entran en la carne, sienten dolor; pueden sufrir. En forma espiritual no se siente dolor. Sólo existe felicidad, una sensación de bienestar. Pero es un período de renovación por el que pasamos. En estado espiritual, la relación entre la gente es distinta. En estado físico, pueden experimentarse las relaciones.
- Hay un plano en donde a algunas almas se les permite manifestarse a las personas que aún están en la forma física. Se les permite retornar sólo si han dejado algún acuerdo sin cumplir. En este plano se permite la intercomunicación. Aquí es donde se nos permite utilizar los poderes psíquicos y comunicarnos con las personas que tienen forma física. Hay muchas maneras de hacerlo. A algunos se les otorga el poder de la vista, para que puedan mostrarse a quienes aún están en la forma física. Otros tienen el poder del movimiento; se les permite mover objetos telepáticamente. Sólo se va a este plano si a uno le es útil ir ahí. Si ha dejado un acuerdo sin cumplir, puede decidir ir ahí para comunicarse de algún modo. Pero eso es todo, para que el acuerdo quede cumplido. Si nuestra vida ha terminado abruptamente, sería un motivo para entrar en este plano. Muchos prefieren ir ahí porque se les permite ver a quienes aún están en la forma física y muy unidos a ellos. Pero no todos quieren tener contacto con ellos. Para algunos puede ser muy aterrador.
- Hay un plano de conciencia y un plano de transición. Venimos de una vida y, si las lecciones se han completado, pasamos a otra dimensión, a otra vida. Debemos comprender plenamente. De lo contrario, no se nos permite pasar, tenemos que repetir, porque no aprendemos. Debemos experimentarlo desde todos los aspectos. Debemos conocer el lado de las carencias, pero también el de la entrega. Hay muchísimo que saber, muchísimos espíritus dedicados a eso. Por eso estamos aquí... Los Maestros... son sólo uno en este plano.
- El primer nivel de los siete existentes es el más importante. Es fundamental que experimentéis el primer plano en lugar de teorizar sobre los planos superiores. A la postre tendréis que experimentarlos todos... Selecciona todo lo que es creencia y fe y transfórmalo en experiencia para que el aprendizaje sea completo, porque la experiencia trasciende la creencia.
- Los humanos siempre piensan que son los únicos seres del Universo. Esto no es cierto. Hay muchos mundos y muchas dimensiones; muchas, muchas más almas que recipientes físicos. Además, el alma puede separarse en dos partes si lo desea y vivir más de una experiencia al mismo tiempo. Esto es posible, pero se requiere un nivel de crecimiento que muchos todavía no han alcanzado. Al final, veréis que sólo hay un alma, como una pirámide, y que toda experiencia se comparte simultáneamente. Pero por ahora, no es así.
- A medida que la energía vibratoria del espíritu va disminuyendo para que pueda vivir experiencias en ambientes más densos como vuestro plano tridimensional, el espíritu se va cristalizando y se va transformando en cuerpos cada vez más densos. El nivel de mayor densidad equivale al estado físico. En este estado, el ritmo vibratorio es el más lento, y el tiempo transcurre muy rápido, porque está en relación inversamente proporcional al ritmo de la vibración. Conforme éste aumenta, el tiempo transcurre más despacio. Esto explica por qué resulta difícil escoger el cuerpo apropiado y el momento oportuno para regresar al estado físico: se debe a la irregularidad del tiempo. Hay muchos niveles de conciencia y diferentes estados vibratorios. Pero no es primordial que conozcáis todos los niveles.
- La paciencia y la oportunidad... Todo llega cuando tiene que llegar. Una vida no puede vivirse con prisas, no puede ajustarse a un calendario, como intenta tanta gente. Tenemos que aceptar lo que nos llega en un momento dado, y no pedir más. La vida no tiene final, nunca morimos; nunca hemos nacido de verdad. Lo que sucede es que pasamos por distintas fases. No existe un final. Los seres humanos tenemos muchasdimensiones, pero el tiempo no es como lo vemos, sino que se compone de lecciones que se van aprendiendo.

Sobre el Karma

- No tenemos derecho a interrumpir abruptamente la vida de alguien antes de que haya podido cumplir con su Karma. No tenemos derecho. Cuando mueran y vayan a la próxima dimensión sufrirán allá. Estarán en un estado de gran inquietud. No tendrán paz. Y serán enviados de regreso aquí, pero para una vida muy dura. Y tendrán que compensar a esas personas a las que hicieron daño porlas injusticias que cometieron contra ellas. Los que interrumpen la vida de otras gentes no tienen derecho a hacerlo. Sólo Dios puede castigarlas; nosotros, no. Serán castigados.
- Tenemos deudas que deben saldarse. Si no hemos pagado esas deudas, las tendremos que llevar con nosotros a otra vida, a fin de que puedan ser elaboradas. Se progresa pagando las deudas. Algunas almas progresan más deprisa que otras. Cuando se está en la forma física y se elabora una vida, si algo interrumpe nuestra capacidad de pagar esa deuda, debemos regresar al plano de la rememoración, y allí esperar a que el alma con quien estamos endeudados venga a vernos. Y cuando ambas podamos volver al estado físico al mismo tiempo, entonces se nos permitirá volver. Pero cada uno determina cuándo debe volver. Cada uno determina qué debe hacer para pagar esa deuda. No recordará sus otras vidas, sólo aquella de la que acaba de salir. Sólo las almas del nivel superior, los sabios, pueden recurrir a la historia y los sucesos pasados para ayudarnos, para enseñarnos qué debemos hacer.
- Existen varios tipos de Karma, de deudas por saldar. El Karma individual corresponde a las propias obligaciones de la entidad, que sólo le pertenecen a ella. Pero también hay un Karma colectivo, las deudas del grupo, y existen diversos grupos: religiones, razas, nacionalidades, etc. En un nivel más amplio, está el Karma planetario, que afecta al destino del planeta y sus consecuencias. En el Karma colectivo, no sólo hay deudas individuales acumuladas y sedimentadas, Si no que sus consecuencias terminan por atribuirse al grupo, al país o al planeta. La aplicación de este karma colectivo determina el futuro del grupo o del país. Pero también se aplica al individuo que se reencarna dentro del grupo o del país, o al mismo tiempo y en relación con ese grupo o país aunque no pertenezca a él, o en una época posterior...
- La acción se convierte en una acción correcta cuando se lleva a cabo a lo largo del camino, a través del sendero que conduce a Dios. El resto de caminos acaban siendo falsos senderos o espejismos, y la acción que se lleva a cabo a lo largo de ellos no es la acción correcta. Así pues, la acción correcta estimula la espiritualidad de la persona y su recuperación. Toda acción que favorezca la justicia, la misericordia, el amor, la sabiduría y todos los atributos que denominamos divinos o espirituales es inevitablemente una acción correcta. Los frutos de las acciones que se llevan a cabo por los otros caminos son transitorios, ilusorios y falsos. Son frutos tentadores y engañosos, pero no son lo que realmente deseamos. Los frutos de una acción correcta abarcan todos nuestros objetivos y anhelos y todo lo que necesitamos y deseamos. La fama es un buen ejemplo. Todo aquel que persigue la fama como una meta en la vida, probablemente la obtendrá durante un tiempo. Pero esta fama será pasajera e insatisfactoria. Sin embargo, si la fama llega de un modo espontáneo, como resultado de la acción correcta, de la acción llevada a cabo por el camino, se conservará y será verdadera, aunque para la persona que se halla en el camino, esto no será importante. He aquí la diferencia entre el deseo egoísta de fama, por parte de la persona, y la fama no buscada y no deseada, que es el resultado de la acción correcta. La primera es ilusoria y efímera. La segunda es real y duradera, y es fiel al alma. En el primer caso se acumula el Karma, y es necesario saldado; en el segundo, no.

Sobre nuestro aprendizaje

- Nuestra tarea consiste en aprender, en llegar a ser como dioses mediante el conocimiento. ¡Es tan poco lo que sabemos! Por el conocimiento nos acercamos a Dios, y entonces podemos descansar. Luego regresamos para enseñar y ayudar a otros.
- Debemos compartir nuestro conocimiento con otros. Todos tenemos muchas más capacidades de las que utilizamos. Algunos lo descubrimos antes que otros. Uno debe dominar sus vicios antes de llegar al final de una vida, de lo contrario, los lleva consigo a otra vida. Sólo uno mismo puede liberarse de las malas costumbres que acumulamos cuando estamos en un cuerpo. Los Maestros no pueden hacerlo por nosotros. Si uno elige luchar y no liberarse, los llevará a otra vida. Y sólo cuando decidimos que somos lo bastante fuertes como para dominar los problemas externos, sólo entonces dejaremos de padecerlos en la vida siguiente.
- También debemos aprender a no acercarnos sólo a aquellos cuyas vibraciones coinciden con las nuestras. Es normal sentirse atraído por alguien que está en nuestro mismo nivel. Pero está mal. También es preciso acercarse a aquellos cuyas vibraciones no armonizan con las de uno. Ésa es la importancia de ayudar a esas gentes.
- Básicamente, los caminos de todos son el mismo. Todos debemos aprender ciertas actitudes mientras nos encontramos en el estado físico. Algunos somos más rápidos que otros en aceptarlas. Caridad, esperanza, fe, amor... todos debemos conocer estas cosas, y conocerlas bien. No son sólo una esperanza, una fe, un amor; muchas cosas se alimentan de cada una de ellas. Hay muchas maneras de demostrarlas. Y sin embargo, sólo hemos recurrido a un poquito de cada una.
- Cada persona es guiado a su debido tiempo. Cuando haya cumplido lo que se le envió a cumplir, entonces la vida tendrá fin. Pero no antes de entonces. Hay mucho tiempo por delante, mucho tiempo.
- Se debe tener paciencia, todo llega a su debido tiempo. No se puede apresurar una vida, no se puede resolver según un plan, como tanta gente quiere. Debemos aceptar lo que nos sobreviene en un momento dado y no pedir más. Pero la vida es infinita; jamás morimos; jamás nacimos, en realidad. Sólo pasamos por diferentes fases. No hay final. Los humanos tienen muchas dimensiones. Pero el tiempo no es como lo vemos, sino lecciones que hay que aprender.
- Casi todos recitan plegarias en sus iglesias, en las sinagogas, mezquitas o templos, plegarias que proclaman la inmortalidad del alma. Sin embargo, terminados los ritos del culto vuelven a sus caminos competitivos, a practicar la codicia, la manipulación y el egocentrismo. Estos rasgos retrasan el progreso del alma.
- Hay diferentes niveles de aprendizaje; algunos tienen que aprenderse en la carne. Tenemos que sentir el dolor. Cuando se es espíritu no se experimenta dolor. Es un período de renovación. El alma se renueva. Cuando se está en la carne se puede sentir el dolor, se sufre. En forma espiritual no se siente. Sólo hay felicidad, una sensación de bienestar. Pero es un período de renovación para nosotros. La interacción entre las personas, en forma espiritual, es diferente. Cuando se está en el estado físico se pueden experimentar las relaciones.
- En el estado espiritual se aprende mucho más deprisa, mucho más rápido que en el físico, pero elegimos lo que tenemos que aprender. Si tenemos que regresar para trabajar mediante una relación, regresamos. Si ya hemos terminado ese tema, seguimos. Quienes están en forma espiritual siempre pueden ponerse en contacto con los que están en estado físico si quieren, pero sólo para cosas importantes... Si hay quecontarles algo que tienen que saber. A veces se puede aparecer ante esa persona y tener el mismo aspecto que cuando se estaba en estado físico. O se puede establecer simplemente un contacto mental. A veces los mensajes son crípticos, pero la mayoría de las veces la persona sabe a qué se refieren. Comprenden que es contacto mental.
- Todos somos iguales. No hay nadie más grande que su prójimo. Y todo esto son sólo lecciones y castigos.
- Debemos adquirir varios valores durante nuestro aprendizaje:
1. La inconmovible certeza de que somos inmortales. Estamos más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo.
2. La paciencia y de la espera.
3. La sabiduría del equilibrio natural.
4. La erradicación de los miedos, sobre todo del miedo a la muerte.
5. La necesidad de aprender la confianza y el perdón.
6. La importancia de no juzgar a otros.
7. La importancia de no interrumpir la vida de nadie.
8. La acumulación y el uso de los poderes intuitivos.
- Nuestras facultades las desarrollamos mediante las relaciones. Hay algunos dotados de altos poderes, que han regresado con más conocimientos. Ellos buscarán a quienes necesiten desarrollo, para ayudarlos.
- La humanidad es inmortal; lo que hacemos ahora es aprender nuestras lecciones. Todos estamos en la escuela. Todo es muy simple, si se puede creer en la inmortalidad. Si una parte del ser humano es eterna, ¿por qué nos tratamos tan mal? ¿Por qué pasamos por encima del prójimo en "provecho" personal, si en realidad estamos desechando la lección? Al parecer, todos vamos hacia el mismo sitio, aunque a diferente velocidad. Nadie es más grande que los demás.
- Analicemos las lecciones. Intelectualmente, las respuestas siempre han estado ahí, pero esta necesidad de actualizarlas por experiencia, de hacer permanente la huella subconsciente al "emocionalizar" y practicar el concepto, es la clave de todo. No basta memorizar en la escuela dominical. Parlotear sin practicar de nada sirve. Resulta fácil leer sobre el amor, la caridad y la fe, o conversar sobre ello. Pero practicarlos, sentirlos, requiere casi un estado alterado de conciencia. No se trata del estado transitorio inducido por las drogas, el alcohol o una emoción inesperada. El estado permanente se alcanza mediante el conocimiento y la comprensión. Se mantiene mediante la actividad física, mediante la acción y la práctica. Consiste en tomar algo casi místico y transformarlo en cosa de todos los días mediante la práctica, haciendo de eso un hábito.
- Comprendamos que nadie es mejor que otro. Sintámoslo. Practiquemos la ayuda al prójimo. Todos remamos en el mismo bote. Si no lo hacemos juntos, nuestros equipos se encontrarán muy solos.
- Es como si dentro de cada persona se pudiera encontrar un gran diamante. Imaginemos un diamante de un palmo de longitud. Ese diamante tiene mil facetas, pero todas están cubiertas de polvo y brea. La misión de cada alma es limpiar cada una de esas facetas hasta que la superficie esté brillante y pueda reflejar un arco iris de colores. Algunos han limpiado muchas facetas y relucen con intensidad. Otros sólo han logrado limpiar unas pocas, que no brillan tanto. Sin embargo, por debajo del polvo, cada persona posee en su pecho un luminoso diamante, con mil facetas refulgentes. El diamante es perfecto, sin un defecto. La única diferencia entre las diferentes personas es el número de facetas que han limpiado. Pero cada diamante es el mismo y cada uno es perfecto. Cuando todas las facetas estén limpias y brillen en el espectro de la luz, el diamante volverá a la energía pura que fue en su origen. La luz permanecerá. Es como si el proceso requerido para hacer el diamante se invirtiera, liberada ya por toda la presión. La energía pura existe en el arco iris de luces, y las luces poseen conciencia y conocimiento.
- La tarea más importante consiste en mantener la mente abierta. Comprendamos que la vida no es sólo lo que tenemos a la vista. La vida va más allá de nuestros cinco sentidos. Seamos receptivos a los conocimientos y experiencias novedosos. Nuestra misión es aprender, llegar a ser como Dios mediante el conocimiento.
- Nuestro deber es aprender, volvemos parecidos a Dios por medio del conocimiento. Sabemos tan poco... El conocimiento nos acerca a Dios, y después podemos descansar. Más tarde, regresamos para enseñar y ayudar a los demás.
- Los miembros de órdenes religiosas se han acercado más que cualquiera de nosotros, porque han pronunciado votos de pureza y obediencia. Han renunciado a mucho sin pedir nada a cambio. El resto de nosotros continúa pidiendo recompensas: recompensas y justificaciones para nuestra conducta, cuando en realidad no hay recompensas, no las recompensas que deseamos. La recompensa está en hacer, pero en actuar sin esperar nada a cambio, en hacer sin egoísmos.
- La muerte no es un accidente. Cuando mueren bebés y niños pequeños, se nos brinda la oportunidad de aprender nuevas lecciones. Ellos son nuestros maestros, nos enseñan mucho sobre valores y prioridades, y, por encima de todo, sobre el amor. Las lecciones más importantes suelen aprenderse en los momentos más difíciles.

Sobre el miedo

- Si la gente supiera que la vida es infinita; que jamás morimos; que nunca nacimos, en realidad, entonces el miedo desaparecería. Si todos supieran que han vivido antes incontables veces y que volverán a vivir otras tantas, ¡cuánto más reconfortados se sentirían! Si supieran que hay espíritus a su alrededor, cuando se encuentran en estado físico; que después de la muerte, en estado espiritual, se reunirán con esos espíritus, incluidos los de sus muertos amados, ¡cuánto sería el consuelo! Si supieran que los ángeles de la guarda existen, en realidad, ¡cuánto más seguros se sentirían! Si supieran que los actos de violencia y de injusticia no pasan desapercibidos, sino que deben ser pagados con la misma moneda en otras vidas, ¡cuánto menor sería el deseo de venganza! Y si de verdad por el conocimiento nos aproximamos a Dios, ¿de qué sirven las posesiones materiales y el poder, cuando son un fin en sí y no un medio para ese acercamiento? La codicia y el ansia de poder no tienen ningún valor.
- La relación que mantienes contigo mismo es similar a la que mantienes con los demás. Has vivido en muchas épocas y en distintos cuerpos. Por consiguiente, pregúntale a tu yo actual por qué tiene tanto miedo. ¿Por qué te asusta correr riesgos razonables? ¿Acaso te preocupa tu reputación o lo que los demás piensen de ti? Estos miedos te condicionan desde la infancia o incluso desde antes.
- Hazte estas preguntas: ¿Qué tengo que perder? ¿Qué es lo peor que puede ocurrir? ¿Quiero vivir el resto de mi vida en estas condiciones? Comparado con la muerte, ¿esto es tan arriesgado?
- En tu evolución, no tengas miedo de encolerizar a otras personas. La cólera sólo es manifestación de su inseguridad. El hecho de tener miedo de su ira puede frenar tu progreso. La rabia sería algo simplemente estúpido si no generara tanto sufrimiento. Transfórmala en amor y perdón.
- Cuando te angustias, te sientes perdido dentro del ego, sin límites que te protejan. Se despierta en ti un vago recuerdo de falta de amor, una herida en tu amor propio, una pérdida de paciencia y de serenidad. Recuerda que nunca estás solo. Ten el valor de correr riesgos. Eres inmortal. Nadie puede hacerte daño.
- La presencia del miedo es un derroche de energía. Les reprime y les impide hacer lo que se les encargó cuando fueron enviados aquí... Losproblemas sólo existen en la superficie. Tiene que dirigirse al fondo de sus almas, donde se crean las ideas.
- El tratamiento de regresión a vidas pasadas es correcto para quienes están en un plano físico. Se deben erradicar los miedos de sus mentes. El miedo es un derroche de energía; impide a las personas cumplir con aquello para lo cual fueron enviados. Primero es preciso llevarlos a un nivel muy profundo, donde ya no puedan sentir el cuerpo. Allí se podrá llegar a ellos. Es únicamente en la superficie donde yacen los problemas. Muy dentro del alma, donde se crean las ideas, allí es donde hay que ir a buscarlos.

Sobre la comunicación con los espíritus

- En este planeta se permite que algunas almas se manifiesten a las personas que siguen estando en forma física. Se les autoriza a regresar. En este plano se acepta la intercomunicación. Aquí es donde se deja utilizar los poderes psíquicos para comunicarse con personas que están en forma física. Hay muchas formas de hacerlo. Algunos reciben el poder de la vista y pueden mostrarse a las personas físicas. Otros tienen el poder del movimiento y son capaces de mover objetos telepáticamente. Muchas personas eligen venir porque se les permite ver a seres muy queridos que todavía están en forma física.
- Para establecer contacto con una persona encarnada, a veces uno puede presentarse ante esa persona con el mismo aspecto que cuando estaba aquí. Otras veces se hace sólo un contacto mental. A veces los mensajes son crípticos, pero con mayor frecuencia la persona sabe a qué se refieren. Comprende. Es un contacto de mente a mente.

Sobre el proceso de Reencarnación

- Cuando mires a los ojos a otra persona, a cualquiera, y veas tu propia alma reflejada, entonces sabrás que has alcanzado otro nivel de conciencia. En este sentido la Reencarnación no existe, porque todas las vidas y todas las experiencias son simultáneas. Pero, en el mundo tridimensional, la Reencarnación es tan real como el tiempo, las montañas o los océanos. Es una energía como cualquier otra y su realidad depende de la energía de quien la percibe. Mientras una persona perciba los cuerpos físicos y los objetos materiales, la Reencarnación será real para ella. La energía se compone de luz, amor y conocimiento. Aplicar con amor este conocimiento conduce a la sabiduría... Actualmente existe una gran falta de sabiduría en vuestro plano.
- Cuando mires a otra persona en una relación, en la vida, debes ver su alma a través de las vidas y los eones. No veas sólo al ser físico transitorio que tienes delante. También tú eres una de esas almas.
- Nosotros elegimos cuándo entramos en nuestro estado físico y cuándo lo abandonamos. Sabemos cuándo hemos cumplido lo que se nos envió a cumplir. Sabemos cuándo acaba el tiempo y uno aceptará su muerte. Pues uno sabe que no obtendrá nada más de esa vida. Cuando se tiene tiempo, cuando se ha tenido tiempo de descansar y recargar de energías el alma, se le permite a uno elegir su reingreso en el estado físico. Quienes vacilan, quienes no están seguros de su retorno aquí, pueden perder la oportunidad que se les ha dado, la posibilidad de cumplir lo debido cuando están en un cuerpo.
- Mientras estamos aquí pasamos por muchas etapas. Nos deshacemos de un cuerpo de bebé para adoptar el de un niño; descartamos el de niño para ser adultos, y el de adultos por el de ancianos. ¿Por qué no dar un paso más y descartar el cuerpo adulto para ir a un plano espiritual? Eso es lo que hacemos. No dejamos de crecer: continuamos creciendo. Cuando llegamos al plano espiritual, continuamos creciendo también allí. Pasamos por diferentes etapas de desarrollo. Cuando llegamos, estamos consumidos. Es preciso pasar por una etapa de renovación, una etapa de aprendizaje y una etapa de decisión. Nosotros decidimos cuándo queremos regresar, adonde y por qué motivos. Algunos prefieren no volver. Prefieren pasar a otra etapa de desarrollo. Y mantienen la forma espiritual, algunos por más tiempo que otros, antes de volver. Todo es crecimiento y aprendizaje, crecimiento continuo. Nuestro cuerpo es sólo un vehículo para que utilicemos mientras estamos aquí. Son nuestra alma y nuestro espíritu los que perduran por siempre.
- No siempre se renace aquí en la Tierra, pero primero hay que terminar lo que se debe hacer aquí. No se puede seguir mientras no se haya experimentado toda la vida. Habrá muchas vidas más, para cumplir con todos los acuerdos y todas las deudas contraídas.
- Se recuerdan las múltiples vidas cuando sea importante para uno recordarlas. Algunas personas tocan el plano astral utilizando drogas, pero no comprenden lo que han experimentado. Pero se les ha permitido cruzar.

Sobre las experiencias cercanas a la muerte

- Los que están en coma permanecen en un estado de suspensión. Aún no están preparados para cruzar al otro plano, hasta que hayan decidido si quieren cruzar o no. Sólo ellos pueden decidirlo. Si consideran que no tienen nada más que aprender en el estado físico, entonces se les permite cruzar al estado espiritual, pese a todos los adelantos de la medicina moderna. Pero si tienen cosas por aprender, deben regresar, aunque no quieran. Ése es un período de descanso para ellos, un período en el que sus poderes mentales pueden descansar.

Sobre Dios y la Luz

- Se puede hacer contacto con la luz a través de la mente, es como empezar, es un renacimiento. Uno puede renovarse por la luz, por medio de la luz. Para llegar a ese estad es preciso estar muy relajado, de modo que ya no se gasten energías, sino que se renueven. En el sueño uno se renueva.
- Dios perdona, pero también debes ser perdonado por los demás, y tienes que perdonarlos a ellos. El perdón también es una responsabilidad tuya. Debes perdonar y ser perdonado. El psicoanálisis no repara los daños. Tienes que ir más allá del entendimiento y realizar cambios, mejorar el mundo, arreglar las relaciones, perdonar a los demás y aceptar su perdón. Es sumamente importante perseguir la virtud sin descanso. Solamente hablar de ella no es suficiente. Entender con el intelecto y no aplicar un remedio tampoco es suficiente. Pero expresar el amor sí lo es.
- Dios es uno. Todo él es una vibración, una energía. Lo único que varía es la velocidad de la vibración. Por lo tanto, Dios, las personas y las rocas tienen la misma relación que el vapor, el agua y el hielo. Todo, todo lo que existe, está hecho de una sola cosa. El amor rompe las barreras y crea la unidad. Todo lo que levanta barreras y produce separaciones es ignorancia.
- El alma encuentra aquí la paz. Dejas atrás todos los dolores corporales. El alma está tranquila y serena. Es una sensación maravillosa... Maravillosa, como si si empre te alumbrara el Sol ¡La luz es tan brillante! ¡Todo proviene de la luz! ¡De esta luz surge energía! Nuestra alma se va hacia ella inmediatamente. Es como una fuerza magnética hacia la que nos sentimos atraídos. Es maravilloso. Es como una fuente de energía. Sabe cómo curar.

Sobre la energía de la Naturaleza y el Universo

- Todo es energía. Se malgasta tanta energía. Los humanos sólo pueden ver el exterior, pero se puede ir mucho más adentro, es preciso ir muy adentro.
- Todo debe estar equilibrado. La naturaleza está equilibrada. Los animales viven en armonía. Los humanos no han aprendido a hacerlo. Continúan destruyéndose a sí mismos. No hay armonía ni concierto en lo que hacen. Es muy diferente en la naturaleza. La naturaleza es energía, vida y restauración. Y los humanos sólo destruyen. Destruyen la naturaleza. Destruyen a otros seres humanos. Con el correr del tiempo se destruirán a sí mismos y eso ocurrirá antes de lo que todos piensan. La naturaleza sobrevivirá. Las plantas sobrevivirán. Pero nosotros no. esto no ocurrirá en nuestra vida. Cuando ocurra, nosotros estaremos en otro plano, en otra dimensión, pero la veremos. Se hará en otro nivel. Nosotros aprenderemos de eso, ya no estaremos aquí, tal como conocemos esto. Lo veremos.
- La coexistencia y la armonía. Todo tiene que equilibrarse. La naturaleza está equilibrada. Las bestias viven en armonía. Los seres humanos no han aprendido a hacerlo. Siguen destruyéndose. No hay armonía, no hay proyectos. En la naturaleza todo es muy diferente. La naturaleza está equilibrada. La naturaleza es energía y vida... Y restitución. En cambio los seres humanos sólo destruyen. Destruyen la naturaleza. Destruyen a los demás. Y acabarán por destruirse a sí mismos.

Sobre los obstáculos en el desarrollo espiritual

- El orgullo es un obstáculo para el perdón, una manifestación del ego, que es el yo falso y transitorio. Tú no eres tu cuerpo, ni tu cerebro, ni tu ego. Eres más poderoso que todos ellos. Necesitas que tu ego sobreviva en el mundo tridimensional, pero sólo la parte que procesa información. El resto, el orgullo, la arrogancia, la desconfianza, el miedo, son sentimientos totalmente innecesarios. Estos aspectos del ego te alejan de la sabiduría, de la felicidad y de Dios. Has de trascender el ego y encontrar tu verdadero yo, que es permanente, la parte más profunda de ti, tu parte sabia, llena de amor, la que te proporciona confianza y te da felicidad.
- El intelecto es importante en el mundo tridimensional, pero la intuición lo es aún más. Lo que creéis que es la realidad es una ilusión, y viceversa. La realidad es el reconocimiento de vuestra inmortalidad, divinidad y eternidad. La ilusión es vuestro mundo tridimensional y transitorio. Esta inversión de los términos es perjudicial para vosotros. Ansiáis la ilusión de la seguridad en lugar de desear la seguridad de la sabiduría y el amor. Anheláis ser aceptados cuando, en realidad, nunca podéis ser rechazados. El ego crea espejismos y encubre la verdad. Debéis disolverlo y dejar que la verdad salga a la luz.
- Los pensamientos crean la ilusión de la división y la diferencia. El ego la perpetúa y esta ilusión conduce al miedo, la angustia y un profundo sufrimiento, que a su vez, producen rabia y violencia. ¿Cómo puede haber paz en el mundo cuando predominan estas caóticas emociones? Hay que desenmarañadas, volver al origen del problema, a los pensamientos, a los viejos pensamientos. Dejad de preocuparos y emplead vuestra sabiduría intuitiva para sentir el amor otra vez. Meditad. Sed conscientes de que todo está entrelazado y relacionado entre sí. Concentraos en la unidad, no en las diferencias. Fijaos en vuestro yo verdadero. Contemplad a Dios.
- No permitas que la depresión o la angustia obstaculicen tu desarrollo. Cuando te deprimes, pierdes la perspectiva, olvidas y das las cosas por sentado. Agudiza tu atención. Recapacita sobre tus valores. Recuerda qué es lo que no debes dar por hecho. Cambia tu punto de vista y no olvides lo que es importante y lo que no lo es. Evita caer en la rutina. No pierdas la esperanza.
- Debes recordar el pasado y después olvidarlo. Déjalo atrás. Este proceso es útil tanto para los traumas de la infancia como para los de vidas anteriores, y también sirve para cambiar de actitud, para aclarar los malentendidos, para modificar los sistemas de creencias que se nos han inculcado y para renovar todo tipo de viejas ideas. De hecho, puede aplicarse a toda clase de pensamientos. ¿Cómo podrás ver las cosas con claridad y frescura si reina el caos en tu mente? ¿ Y si necesitas aprender algo nuevo? ¿Y si has de adoptar una nueva perspectiva?
- En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos. Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, fe y esperanza, practicando la caridad y brindando bondad. En verdad tienen razón. Dadas estas actitudes, habitualmente vienen el equilibrio y la armonía. Son, colectivamente, un estado del ser. En estos tiempos son un estado alterado de conciencia. Es como si la humanidad no permaneciera en su estado natural mientras vive en la Tierra. Tiene que llegar a un estado alterado a fin de llenarse de amor, caridad y sencillez, para sentir pureza, para deshacerse de sus temores crónicos.
- Cuando sea necesario, mide el tiempo, pero hazlo en lecciones aprendidas y no en minutos, horas o días. Puede curarte en cinco minutos si alcanzas el nivel de entendimiento adecuado. O puede tardar cincuenta años. Da lo mismo.

Sobre la Meditación

- La meditación y la visualización os ayudarán a detener el caudal de vuestros pensamientos y a empezar vuestro viaje de regreso al pasado. Así se producirá la curación. Empezaréis a utilizar vuestra nueva mente. Veréis. Comprenderéis. Vuestra sabiduría crecerá. Entonces habrá paz.

El ciclo de la vida

Cuando estamos aquí pasamos por muchas etapas. Nos despojamos de un cuerpo de recién nacido, pasamos al de un niño, del de niño al de adulto, y del de adulto al de anciano. ¿Por qué no dar un paso más y desprendemos del cuerpo adulto para pasar a un plano espiritual? Eso es precisamente lo que hacemos. Nunca dejamos de crecer, y cuando llegamos al plano espiritual seguimos creciendo aún más. Pasamos por varias etapas de desarrollo. Cuando llegamos, estamos quemados.
Tenemos que pasar por una etapa de renovación, una de aprendizaje y una de decisión. Decidimos cuándo queremos regresar, dónde y por qué motivos. Algunos resuelven no volver. Prefieren pasar a otra etapa de desarrollo y permanecen en forma espiritual, unos más tiempo que otros, antes de regresar. Todo es crecimiento y aprendizaje, un crecimiento continúo. El cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos mientras estamos aquí. Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu.
Nuestras vidas no son el resultado de actos y acontecimientos aleatorios. Las trayectorias vitales están previstas sabia y detenidamente para mejorar el aprendizaje y la evolución.
Elegimos a nuestros padres, que suelen ser almas con las que hemos interactuado en vidas anteriores. Aprendemos de niños, de adolescentes y de adultos, y evolucionamos espiritualmente a medida que nuestros cuerpos cambian. Cuando el alma abandona el cuerpo en el momento de la "muerte" física, seguimos el aprendizaje en planos superiores, que en realidad son niveles superiores de conciencia. Repasamos la vida que acabamos de abandonar, aprendemos las lecciones y preparamos la próxima existencia. El aprendizaje no termina con la muerte del cuerpo.
Existen muchos niveles de conciencia que visitamos cuando el alma abandona el cuerpo físico. Uno importante es la etapa de aprendizaje, en la que repasamos nuestras vidas. Volvemos a experimentar cada encuentro, cada relación. Sentimos las emociones de la gente a la que hemos ayudado o hecho daño, amado u odiado, afectado positiva o negativamente. Sentimos sus emociones muy profundamente, pues se trata de un recurso de aprendizaje con mucha fuerza, una especie de reacción de respuesta instantánea e intensa al comportamiento que tuvimos cuando estábamos en la Tierra, en un cuerpo físico. Aprendemos a través de las relaciones, y por eso es importante comprender cómo hemos afectado a los demás.
El concepto de la Reencarnación explica y aclara las relaciones de la vida actual. A menudo resulta que hechos del pasado lejano siguen influyendo en las relaciones actuales. Darse cuenta de las causas fundamentales de vidas anteriores puede servir para arreglar la relación del presente. La conciencia y la comprensión son potentes fuerzas reparadoras.
Los bebés y los niños se percatan de muchas más cosas de las que sospechamos. Se dan cuenta de lo que sentimos, no sólo de lo que hacemos. El flujo de nuestros sentimientos y pensamientos de amor por ellos, tanto antes como después del nacimiento, nutre sus almas y es vital de cara a un desarrollo sano. Siempre nos reencontramos con nuestros seres queridos. A veces el reencuentro se da en el otro lado, en otras dimensiones; a veces sucede en una vida futura, al volver a la Tierra.
Hay valores de la vida son importantes y qué otros carecen de importancia o incluso son perjudiciales. Todas las vidas son preciosas.
Existen muchas otras descripciones de personas que han visto una luz hermosa y regeneradora tras abandonar el cuerpo físico. Ese encuentro tiene lugar durante experiencias cercanas a la muerte, y al parecer también después de la muerte. Normalmente hay un familiar o un amigo querido o un ser espiritual esperando junto a la luz para recibir al viajero que ha abandonado un cuerpo y para comunicarle información o mensajes de importancia.
Mediante la comprensión de las lecciones y las deudas del pasado, recordará sus objetivos para esta vida. Se sentirá realizado y dejará de estar desconcertado y perdido. Aprenderá a superar el miedo, la ansiedad y el dolor. Vivirá su vida más intensamente en el presente y disfrutará de sus placeres también con más intensidad. Pero sobre todo comprenderá lo que todos tenemos en común: estamos más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo. Todos somos inmortales y existimos por toda la eternidad.

El regreso

Elegimos cuándo queremos pasar al estado físico y cuándo queremos abandonarlo. Sabemos cuándo hemos conseguido aquello a por lo que nos enviaron aquí abajo. Cuando has tenido tiempo de descansar y revigorizar el alma, se te permite elegir cuándo regresar al estado físico.
No nacemos en nuestra familia por accidente ni por casualidad. Elegimos las circunstancias y preparamos un plan para nuestra vida antes incluso de ser concebidos. Nos ayudan en esa preparación los seres espirituales llenos de amor que después nos guían y protegen mientras estamos en el cuerpo físico y se va desarrollando el plan de nuestra vida. Podemos llamar destino a los hechos que van desarrollándose después de que los hayamos elegido.
Existen pruebas importantes de que vemos los principales acontecimientos de la vida que tenemos por delante, los puntos de destino, en la etapa de preparación que precede a nuestro nacimiento. Se trata de pruebas clínicas, recopiladas por terapeutas a partir de los pacientes que han experimentado recuerdos previos al nacimiento mientras estaban hipnotizados o medicados, o de forma espontánea.
Ya está programado quiénes serán las personas más importantes que conoceremos, cuáles los reencuentros con almas gemelas y compañeros del alma, incluso los lugares en los que sucederán esos hechos. Algunos casos de déjà vu, esa sensación de haber estado antes en un sitio o de haber vivido un momento, pueden explicarse como un vago recuerdo de esa anticipación de la vida que está cristalizando en la vida física que vivimos.
Lo mismo sucede en el caso de la gente. Las personas adoptadas suelen preguntarse si el plan de su vida se ha visto alterado de algún modo. La respuesta es negativa. Los padres adoptivos se eligen, lo mismo que los naturales. Todo tiene su razón, y en el curso del destino no existen casualidades.
Aunque todos los seres humanos tenemos un plan vital, también tenemos libre albedrío, lo mismo que nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos. Nuestras vidas y las suyas quedarán afectadas por las elecciones que hagamos mientras estemos en estado físico, pero los puntos del destino sucederán de todos modos. Conoceremos a las personas que proyectamos conocer y nos enfrentaremos a las oportunidades y los obstáculos que habíamos previsto mucho antes de nacer. Sin embargo, la forma de desenvolvemos ante esas situaciones, nuestras reacciones y decisiones subsiguientes son las expresiones de nuestro libre albedrío. El destino y el libre albedrío coexisten e interactúan constantemente. Son cosas complementarias, no contradictorias.
Las pruebas procedentes de los pacientes sometidos a regresiones coinciden en que el alma parece reservarse un cuerpo concreto, aproximadamente en el momento de la concepción. No puede ocuparlo otra alma. Sin embargo, la unión del cuerpo y el alma no se completa hasta el momento e nacimiento. Antes de eso el alma de un ser nonato puede estar tanto dentro como fuera del cuerpo, y a menudo es consciente de experiencias que suceden al otro lado. También puede percatarse de hechos que ocurren fuera de su cuerpo e incluso del de su madre.
El alma no puede dañarse jamás. Ni los abortos espontáneos ni los provocados pueden hacerle daño. Cuando un embarazo no termina bien, no es infrecuente que la misma alma ocupe el cuerpo de un hijo posterior de los mismos padres.
Los recuerdos del período anterior al nacimiento son importantes por muchos motivos. Fomentan las mejorías clínicas en pacientes cuyos síntomas derivan de traumas y relaciones de la primera infancia. Además, esos recuerdos demuestran que incluso antes de nacer ya existe una conciencia activa, que el feto y el recién nacido son conscientes de muchas más cosas de las que creíamos. Perciben e integran una gran cantidad de información. Una vez tenemos ese conocimiento, deberíamos replantearnos cómo nos relacionamos con esos seres diminutos. Están profundamente sintonizados con las expresiones de amor que les comunicamos, a través de palabras, pensamientos y sensaciones.

Recuerdos de la infancia

Nacemos con un recuerdo considerable de nuestro verdadero hogar, el otro lado, esa hermosa dimensión que acabamos de abandonar para entrar una vez más en un cuerpo físico. Nacemos con una tremenda capacidad de recibir y dar amor, de experimentar la más pura felicidad, de vivir el momento presente plenamente.
Cuando somos bebés no nos preocupamos por el pasado o el futuro. Sentimos y vivimos espontánea y completamente en el momento, que es como deberíamos experimentar esta dimensión física.
La arremetida contra la mente empieza cuando somos muy pequeños. Se nos alecciona con valores y opiniones paternales, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestro conocimiento innato. Si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. También pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos o emocionales.
Nuestros padres, nuestros profesores, nuestra sociedad y nuestra cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas y a menudo lo hacen. Nuestro mundo es una clara prueba de ello pues se encamina a trompicones e imprudentemente hacia una destrucción irreversible. Si se lo permitimos, los niños pueden enseñarnos la salida.
Tenemos mucho que aprender de nuestros hijos antes de que lleguen a olvidarse. En esta vida y en todas las que hemos vivido, también nosotros hemos sido niños. Hemos recordado y hemos olvidado. Y, para salvamos y salvar nuestro mundo, tenemos que recordar. Tenemos que superar con valor el lavado de cerebro que tanto dolor y tanta desesperación nos ha producido. Tenemos que reclamar nuestra capacidad de amar y de sentir alegría. Tenemos que volver a ser completamente humanos, como cuando éramos jóvenes.
Pruebe a preguntarle a su hijo pequeño si se acuerda de cuando era "mayor". Escuche atentamente la respuesta, porque puede ser algo más que el producto de una fértil imaginación. Es posible que la criatura llegue a contar detalles de una vida anterior.
Observar la alegría y la espontaneidad de los niños al jugar es siempre gratificante. Muchos de nosotros nos vemos olvidado de cómo disfrutar de los simples placeres de la vida. Nos preocupan demasiado ideas como el éxito y el fracaso, la impresión que producimos en los demás o lo que nos depara el futuro. Nos hemos olvidado de cómo jugar y divertimos, y nuestros hijos pueden recordárnoslo. Nos evocan los valores que teníamos de pequeños, esas cosas que también son muy importantes en la vida: la alegría, la diversión, la inconsciencia del presente, la confianza y el valor de las buenas relaciones. Nuestros hijos tienen mucho que enseñarnos.

El Karma y las lecciones

Tenemos deudas que hay que pagar. Si no las hemos abonado, tenemos que llevárnoslas a otra vida para saldarlas. Al pagar las deudas progresamos. Algunas almas lo hacen más de prisa que otras. Si algo interrumpe tu capacidad de pagar esa deuda, tienes que regresar al plano del recuerdo y esperar allí hasta que vaya a verte el alma con la que tengas la deuda. Cuando los dos podáis volver a una forma física al mismo tiempo, se os permitirá regresar, pero el que decide cuándo volver eres tú. Tú decides lo que hay que hacer para pagar esa deuda.
Habrá muchas vidas para satisfacer todos los acuerdos y todas las deudas pendientes. El Karma es una oportunidad de aprender, de poner en práctica el amor y el perdón. El Karma es también una oportunidad de expiar, de hacer borrón y cuenta nueva, de compensar a aquellas personas a las que hayamos podido molestar o dañar en el pasado.
El Karma no es solamente un concepto oriental. Es una idea universal, plasmada en todas las grandes religiones. La Biblia dice: "Se recoge lo que se siembra". Todo pensamiento y toda acción tienen consecuencias inevitables. Somos responsables de nuestras acciones.
La forma más segura de reencarnarse en una persona de una raza o una religión concretas es manifestar prejuicios contra ese grupo. El odio lleva directamente hasta el grupo despreciado. En ocasiones, un alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia.
Es importante recordar que el Karma está relacionado con el aprendizaje, no con el castigo. Nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos están dotados de libre albedrío. Pueden querernos y ayudarnos, u odiamos y hacemos daño. Su elección no es nuestro Karma. Su elección es una manifestación de su libre albedrío. También ellos están aprendiendo.
A veces un alma elige una vida que supone un reto especialmente difícil para acelerar su progreso espiritual, o como acto de amor para ayudar, guiar y alimentar a otros, que están pasando también por una vida igualmente difícil. Una vida dura no es un castigo, sino más bien una oportunidad.
Cambiamos de raza, de religión, de sexo y de ventajas económicas porque tenemos que aprender de todas partes. Lo experimentamos todo. El Karma es la justicia definitiva. En nuestro aprendizaje no se pasa nada por alto ni se olvida nada.
Sin embargo, la gracia divina puede sustituir al Karma. La gracia es la intervención divina, una mano cariñosa que desciende de los cielos para ayudamos, para aligerar nuestra carga y nuestro sufrimiento. Una vez hemos aprendido la lección, no hay necesidad de seguir sufriendo, aunque la deuda kármica no se haya pagado en su totalidad. Estamos aquí para aprender, no para sufrir.

La creación de relaciones de amor

Tras nacer en estado físico, nuestra principal fuente de aprendizaje es la relación con los demás. A través de la alegría y el dolor de las relaciones con otras personas, progresamos en nuestra senda espiritual para aprender sobre el amor desde todas partes. Las relaciones son un laboratorio viviente, una prueba sobre el terreno para determinar cómo nos va, si hemos aprendido nuestras lecciones, para descubrir hasta qué punto nos acercamos a nuestro plan vital predeterminado. En las relaciones se evocan nuestras emociones, y reaccionamos.
¿Hemos aprendido a poner la otra mejilla o contraatacamos con violencia? ¿Tendemos la mano a los demás con comprensión, amor y compasión, o reaccionamos con miedo, egoísmo o rechazo?
Sin las relaciones no lo sabríamos, no podríamos evaluar nuestro progreso. Son oportunidades maravillosas para aprender, aunque difíciles. Estamos aquí en estado físico para aprender y crecer. Aprendemos rasgos y cualidades como el amor, la no violencia, la compasión, la caridad, la fe, la esperanza, el perdón, la comprensión y la conciencia. Tenemos que olvidar rasgos y cualidades negativos, entre ellos el miedo, la rabia, el odio, la violencia, la avaricia, el orgullo, la lujuria, el egoísmo y los prejuicios. Esas lecciones las aprendemos principalmente a través de las relaciones.
Puede aprenderse más cuando hay muchos obstáculos que cuando hay pocos o ninguno. Una vida con relaciones difíciles, repleta de obstáculos y pérdidas, presenta muchas más oportunidades de crecimiento del alma. Una persona puede haber elegido la vida más difícil para poder acelerar su progreso espiritual.
En ocasiones un hecho negativo, como perder un trabajo, puede suponer la apertura de una oportunidad mucho mejor. No tenemos que sufrir con anticipación. Es posible que el destino necesite algo más de tiempo para tejer su intrincado tapiz. Además del dolor y de las dificultades, también hay amor, alegría y éxtasis en este mundo.
Estamos aquí para vivir en comunidad, para aprender sobre el amor al estar entre otros seres humanos que siguen la misma senda, que aprenden las mismas lecciones. El amor no es un proceso intelectual, sino una energía bastante dinámica que fluye por nuestro interior en todo momento, seamos o no conscientes de ello. Tenemos que aprender a recibir amor, además de darlo. Sólo en la comunidad, sólo en las relaciones, sólo en el servicio a los demás podemos aprender realmente la energía del amor, que todo lo abarca.
Las relaciones son el terreno en el que germina nuestro crecimiento mientras estamos en un cuerpo físico.
No hay ninguna prisa, no hay que seguir ningún calendario, no hay ninguna evaluación y, desde luego, no hay ninguna competencia entre su pareja y usted, y al decir pareja me refiero a su compañero o compañera sentimental, a su padre, a su madre, a un hijo, a un amigo o a cualquier otra persona con la que mantenga una relación.
Toda persona debe preocuparse de sí misma, de convertirse en un todo. Tenemos lecciones que aprender... todos nosotros. Hay que aprenderlas una a una, por orden. Sólo así podremos saber qué necesita la persona que tenemos cerca, qué le falta o qué nos falta a nosotros para ser un todo.
Comprenda la naturaleza del yo, del yo verdadero, que es inmortal. Darse cuenta de eso le ayudará a ver siempre las cosas desde la perspectiva adecuada. Conózcase, para poder ver claramente, sin las distorsiones de la mente consciente o del subconsciente.
Practique la meditación y la visualización, la observación distanciada, la percepción tranquila, las sensaciones de amor-cariño desde la distancia o el distanciamiento del amor, Cultive ese estado. Conozca sus ideas y sus suposiciones y dese cuenta de que puede que las haya adoptado sin cuestionárselas. Cuando se generaliza estableciendo grupos o tópicos se hace imposible ver a los individuos por sí mismos.
Las suposiciones erróneas arraigadas en el pasado, como: "los hombres son unos brutos y unos insensibles", o: "las mujeres son demasiado sensibles y emotivas" ocasionan una percepción distorsionada de la realidad.
La experiencia tiene mucha más fuerza que las creencias. Aprenda de sus experiencias. Lo que ayuda sin hacer daño tiene valor. Descarte las creencias y los pensamientos caducados.
La felicidad nace en el interior de las personas. No depende de cosas externas o de otra gente. Cuando nuestra sensación de seguridad y felicidad depende del comportamiento y los actos de los demás, nos volvemos vulnerables y podemos sufrir con facilidad. Nunca le dé su poder a nadie.
Intente no tener demasiado apego a las cosas. En el mundo tridimensional aprendemos gracias a las relaciones, no a las cosas. Todos sabemos que no podemos llevárnoslas con nosotros cuando nos vayamos.
Cuando morimos y nuestras almas progresan hasta dimensiones superiores, nos llevamos nuestros comportamientos, nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestro conocimiento. La forma de tratar a los demás en las relaciones es infinitamente más importante que lo que hemos acumulado materialmente. Además, podemos ganar y perder muchos objetos materiales a lo largo de la vida. En la otra vida no nos encontraremos con nuestras posesiones, sino con nuestros seres queridos. Esta idea debería ayudarle a recapacitar sobre sus valores en caso de que sea necesario.
Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, de John Gray, es desde hace muchos años todo un éxito de ventas en muchos países. Muchos otros libros, películas y programas de televisión han subrayado también las diferencias entre hombres y mujeres, al parecer insalvables. Existe un abismo entre los sexos que se manifiesta en nuestra forma de pensar y en nuestro comportamiento.
No vemos el mundo del mismo modo. La testosterona, la hormona masculina, inclina a los hombres hacia la agresión y la competitividad, en lugar de la cooperación, hacia la "propiedad" del territorio y de la familia.
El estrógeno y la progesterona, las hormonas femeninas, parecen fomentar la sensibilidad, la comunicación en lugar de la competición, un menor deseo de agresión y una mayor ansia de protección.
La forma en que se educa a los niños y a las niñas aumenta esa asimetría innata y refuerza los muros biológicos que separan a hombres y mujeres. A los niños se les anima socialmente a ser más agresivos, más competitivos, más enérgicos. A las niñas, a ser más pasivas, más comunicativas, más cooperativas. Los padres y los maestros, la sociedad y la cultura, y los medios de comunicación y los publicistas nos enseñan valores distintos.
Parece que hay mucho de cierto en todo esto. No puede resolverse ningún problema hasta que se tome conciencia clara de este problema. Pues bien, ya lo sabemos. ¿Y ahora qué pasa? Está claro que hay que educar a los niños para que sean conscientes de su sensibilidad y la expresen más. Hay que enseñarles a cooperar más y a aprender a comunicarse mejor.
A las niñas se las debe educar para que estén más seguras de sí mismas y sean más enérgicas. En líneas generales, hay que modificar más la formación de los niños que la de las niñas, ya que el mundo está sumido hoy en una violencia provocada casi exclusivamente por hombres.
Pero ¿qué hay de las diferencias biológicas innatas? ¿Cómo podemos cambiar la Biología? ¿Qué podemos hacer con la testosterona? He aquí una metáfora. Las hormonas y determinados factores genéticos hacen que a los hombres les salga pelo en la cara. ¿Quiere eso decir que las barbas son inevitables, que todos los hombres tienen que ir por la vida con largas barbas? Naturalmente, la respuesta es que no. Los hombres pueden decidir afeitarse la barba. Cualquier hombre tiene la opción de afeitarse o no.
Las influencias biológicas son tendencias, superables con voluntad consciente. La testosterona y las demás hormonas impelen, pero no compelen. Del mismo modo que los hombres pueden decidir afeitarse, también pueden elegir no ser violentos, ser menos agresivos, cooperar más y ser más comunicativo s y sensibles. La decisión consciente de elegir la senda del amor, no la de la violencia, es el siguiente paso para los hombres.
Tras esa elección tenemos otro paso más, que es el despertar a la verdad espiritual de que estamos formados por espíritu y alma, no por cuerpo y cerebro. El alma no tiene sexo, no tiene hormonas, no tiene tendencias biológicas. El alma es pura energía de amor. A medida que nos vamos haciendo conscientes de nuestra naturaleza espiritual, reconocemos nuestra auténtica esencia. Somos inmortales y divinos.
Renunciar a la violencia, alodio, a la dominación, al egoísmo y a la propiedad de las personas y de las cosas es mucho más sencillo tras ese reconocimiento. Aceptar el amor, la compasión, la caridad, la esperanza, la fe y la cooperación pasa a ser lo más natural.
En el transcurso de nuestras muchas vidas se dan algunos cambios de sexo. Todos hemos sido hombres y todos hemos sido mujeres. Aunque creo que tendemos a especializarnos en un sexo o el otro, todos tenemos que hacer, por así decirlo, algunas asignaturas optativas como personas del otro sexo.
Tenemos que aprender de todas partes. Ricos y pobres. Fuertes y débiles. Budistas, cristianos, judíos, hindúes, musulmanes o de otras religiones. Distintas razas. Y, por descontado, hombres y mujeres. Y así, al final, todos podemos aprender a superar cualquier tendencia biológica negativa para manifestar plenamente nuestra naturaleza espiritual. De forma similar, y por el mismo motivo, todos podemos aprender a superar cualquier enseñanza social o cultural negativa.
Algunos se quedan rezagados porque no todos avanzamos a la misma velocidad, aunque recorremos la misma senda. Los que van al frente tienen que mirar hacia atrás, con compasión y con amor, y ayudar a quienes se quedan atrás. Hay que mirar hacia atrás y ayudar, sin esperar recompensa, ni siquiera agradecimiento. Hay que mirar hacia atrás y ayudar, porque eso es lo que hacen los seres espirituales.
Quiérase. No se preocupe por las opiniones de los demás. Si de verdad necesita y quiere rechazar alguna oferta u obligación, dígalo. En caso contrario, la rabia se acumulará en su interior. Se sentirá contrariado por el compromiso y también por la persona que le haya obligado. Es mejor decir que no cuando tenga que hacerlo, y que sí cuando quiera.
Cuando una persona no es capaz de rechazar compromisos no deseados, muchas veces aparecen enfermedades físicas, porque ésa es una forma más "aceptable" de decir que no. En ese caso no hay más medio que decir que no, porque quien lo dice en su lugar es el cuerpo. Es mucho más saludable hacerse valer.
La proyección es la acción psicológica consistente en negar el miedo y las motivaciones inconscientes y después traspasar esos miedos y motivaciones a los demás. Tenga cuidado de no proyectar sus sentimientos ocultos en otras personas o de atribuirles intenciones y propósitos cuando no los tienen. Esa distorsión de la realidad le hace daño a usted y se lo hace también al otro.
Por ejemplo, si tiene miedo a que le abandonen y poca autoestima, y un día tiene una cita en un restaurante para cenar y su acompañante no aparece, puede decirse: "En realidad no le intereso; me ha plantado porque ha encontrado a otra persona mejor". Pero lo cierto es que a lo mejor se ha quedado atrapado en un atasco.
Comprenda la naturaleza y la influencia de los patrones repetitivos, desde las experiencias de la niñez o incluso desde vidas anteriores. Si no se comprenden, los patrones tienden a repetirse y perjudican inútilmente la relación.
Patrones como la caída en el alcohol o las drogas para hacer frente a una situación suelen repetirse a lo largo de muchas vidas. En las relaciones, lo mismo que con el alcohol y las drogas, patrones antiguos como la dominación, la manipulación o los abusos pueden resurgir y afectar de forma negativa a los participantes.
A veces la regresión a la infancia o a vidas anteriores puede descubrir las verdaderas raíces de un asunto. En otras ocasiones las raíces son superficiales, han surgido en esta vida y lo que nos impide resolver el problema es que dejamos que se entrometa el orgullo.
Una de las lecciones más importantes de la vida es aprender a ser independiente, a comprender la libertad. Eso significa tener independencia de los compromisos, de los resultados, de las opiniones y de las expectativas.
Romper los compromisos conduce a la libertad, pero eso no quiere decir abandonar una relación de amor importante, una relación que sea alimento para el alma. Lo que quiere decir es terminar con la dependencia de cualquier persona o cosa. El amor no es nunca una dependencia. El amor es un estado absoluto, incondicional y eterno que no exige nada a cambio.
Es importante que se quiera y se cuide consecuentemente, por lo que no debe permanecer en una relación destructiva, aunque crea que quiere a la otra persona. Puede que la conexión con esa persona no funcione por los problemas de ella, por su falta de comprensión o de voluntad propia, pero es importante recordar que el amor es eterno. Tendrá muchas más oportunidades de que le salga bien.
Vea a la otra persona con claridad y no la ponga en un pedestal. Sus padres, sus profesores y sus figuras de autoridad son personas como usted. Tienen sus miedos, sus dudas, sus preocupaciones y sus imperfecciones. También tienen sus objetivos, y a veces usted puede ser un títere en sus manos. Considéreles como a iguales, como a hermanos. Sus juicios no tienen un peso especial. Considere las opiniones que emitan. Tal vez sean sensatas, acertadas. Pero también es posible que sean erróneas.
A menudo nos tomamos como algo personal las pullas de las personas que nos maltratan, pero por lo general no somos más que los títeres de sus dramas neuróticos personales, e igual les servimos nosotros que otros. Cualquier persona que estuviera en nuestra situación habría recibido el mismo tratamiento. En usted no hay nada especialmente nocivo o destacable por ser negativo.
No se fíe de la apariencia de la gente. Las personas más peligrosas suelen tener un aspecto de lo más seductor: fascinantes, divertidas, impulsivas, arriesgadas, que viven al límite. A menudo esos rasgos externos nos ciegan y no vemos el peligro. Aprenda a mirar con el corazón, no con los ojos.
El rechazo, es decir la negación de sentimientos, miedos y motivaciones internos, es lo contrario de la conciencia. Si es su caso, es posible que diga y haga cosas que dañen la relación. Cuando haya despertado, cuando se conozca de verdad, no hará daño a la otra persona sin darse cuenta.

La creación de relaciones afectivas

Cuando mire a los ojos a otra persona, a quien sea, y vea su propia alma reflejada, se dará cuenta que ha alcanzado otro nivel de conciencia.
Las relaciones requieren cuidados y atenciones. Aléjese de los miedos y de las emociones negativas. Cuando tenga que hablar o comunicarse, reconsidere sus prioridades. Dedique tiempo y energía a la otra persona. Dedique toda su atención y toda su conciencia a la relación y a sus problemas. La relación es más importante que ese televisor, que esa revista, que ese periódico. Elimine las distracciones. Apague el televisor; suelte el periódico. Respete a la otra persona.
No dé nada por sentado. No se quede metido en la rutina que le agobia. Renueve la relación a través de actos de amor. La relación está viva, vive en el presente. No es algo del pasado. Deje que el alma entre en la relación a través de la toma de conciencia y la comprensión. Con ello se fomenta una química que permite llegar a procesos más profundos: el alma/el hemisferio derecho del cerebro en armonía con el ego/el hemisferio izquierdo. Las relaciones impregnadas por el alma aportan auténtica alegría a nuestras vidas.
Amar completamente, sin reprimir nada, no es arriesgado. Nunca le rechazarán de verdad. Sólo nos sentimos heridos y vulnerables cuando se mete de por medio el ego. El amor en sí es absoluto y lo abarca todo.
A muchos, la idea de amar completamente y sin reservas puede parecerles arriesgada o incluso peligrosa. Sin embargo, no hablo de terminar una relación unilateralmente, ni de soportada cuando haya abusos o dolor. Hacerlo no es un acto de amor para usted ni para la otra persona.
Aguantar en una relación destructiva no es un ejemplo de amor sin reservas, más que otra cosa puede ser una manifestación de falta de auto estima y de amor propio. La gente puede ser peligrosa, pero el amor no.
Tienda la mano con amor y compasión para ayudar a los demás sin preocuparse de qué puede sacar usted a cambio. No importa si ayuda a muchos o a pocos. Los números no cuentan, lo que cuenta es el acto de tender la mano con afecto. A veces, cuando un médico toca a un paciente con compasión y poder curativo se beneficia más que el enfermo. Todos somos médicos del alma.
Déjese guiar por el corazón, no por la cabeza. En caso de duda, elija el corazón. Eso no quiere decir que niegue sus propias experiencias y lo que haya aprendido empíricamente a lo largo de los años sino que confía en usted mismo, en que sabrá combinar intuición y experiencia. Existe un equilibrio, una armonía que hay que cultivar, entre la cabeza y el corazón. Cuando la intuición es convincente se favorecen los impulsos del amor.
Cuanto más escuche esa voz interior tranquila, esa intuición, más clara y precisa resultará. Confíe. Puede confiar en el amor. Las decisiones concretas pueden parecer perjudiciales, pero el amor no lo es. Cuando vea las cosas con perspectiva, la intención basada en el amor le parecerá clara. Puede que su hijo no comprenda que una inyección de antibióticos es un acto de amor. Usted está preocupado y no escatimará esfuerzos para protegerle de una enfermedad que quizá sea peligrosa. Para el niño, sin embargo, la inyección puede parecer algo dañino.
Pensemos en otro ejemplo más complejo: imagínese que tiene que alejar de usted a un ser querido porque su relación es destructiva, o porque es toxicómano Y hay que ingresarle por su propio bien, aunque sea en contra de su voluntad. Son simplemente ejemplos de que es necesario ver las cosas con perspectiva antes de juzgar las decisiones o los actos concretos.
Ayude a los demás en el plan y los objetivos de sus vidas. La seguridad en las relaciones procede de los actos de amor del presente. Gánese la independencia. No arrebate autoestima, dinero o confianza en sí mismos a los demás para que aprendan de usted. No tenga una actitud reductora con nadie. La gente no abandona relaciones de auténtico amor a no ser que no sea consciente de ello.
A todos nos ha pasado y todos hemos tenido esa sensación de que se nos cae el alma a los pies. A veces un niño que está orgulloso de un dibujo o de haber cantado una canción o de cualquier otro pequeño logro se encuentra con una risotada en lugar de una palmada en la espalda. A los adultos, a veces las críticas de alguien nos arruinan los momentos de felicidad.
Aunque sepamos que los actos y las palabras del otro se deben a los celos, a un complejo de inferioridad o a otras razones, seguimos sintiéndonos desgraciados, como cuando éramos pequeños.
Intente ser la otra persona, comprender sus reacciones, sus miedos, sus esperanzas y sus alegrías, Este proceso puede durar lo que le haga falta. No hay límite de tiempo. Dé mensajes verbales positivos. Tómeles las manos a los demás más a menudo. Felicíteles de corazón. Todos tenemos que recibir amor, además de darlo.
Intente comunicarse sin criticar, sin juzgar, sin intención alguna de herir o dañar. Comunique su amor, su cariño y su compasión. No se comunique para hacer daño o para ganar.
Deje de lado el ego y el orgullo, porque no son más que obstáculos. Escuche con atención, con distancia y perspectiva. Convierta el espacio que compartan en un santuario para que el otro pueda hablar sintiéndose seguro.
No hable hasta tener algo que decir, en especial algo positivo. No hable reflexivamente. Siempre es mejor estar callado, escuchar, comprender. Descubra qué miedo o miedos subyacen tras su pensamiento o su acción. Mire las cosas con perspectiva y no deje que la rabia o la emoción le distraigan.
Deténgase en los temas de fondo, el miedo subyacente que siempre se esconde detrás de los momentos dramáticos. No actúe ni hable nunca movido por la rabia. Las palabras tienen un efecto y un poder duraderos, no se olvidan con facilidad. No deje nunca que el alcohol o las drogas hablen por usted. Nunca pueden cerrarse completamente las heridas provocadas por palabras de rabia u odio.
Ganar una discusión puede suponer perderla si se entromete el ego. Hacer cosas que fomenten el amor, la comprensión y la cooperación es ganar de verdad. Si alimenta ideas y emociones negativas (miedo, rabia, culpa, vergüenza, tristeza, ansiedad, preocupación y odio), sea en usted mismo o en el otro, habrá perdido.
Deshacerse de la rabia es difícil. Nos sentimos justificados, con superioridad moral, como si se cuestionaran nuestra integridad y nuestro honor, como si se pusieran a prueba. El único examen que hay en esta gran escuela que llamamos humanidad consiste en ver si aprendemos a deshacernos de la rabia y a aceptar el amor. Aferrarse a la rabia sólo sirve para envenenar las relaciones. Siga amando, aunque el otro esté furioso, aunque se sienta herido, aunque tenga miedo. El amor es algo constante la rabia pasa.
Descubra las causas de la rabia, mejore las condiciones y deshágase de ella. ¿Cuánto tarda en deshacerse de ella? ¿Cinco días, tres, uno, una hora? Si siempre se deshace de ella pasados cinco días, ¿por qué no pasada una hora? Puede conseguirlo.
Todos podemos aprender a condensar nuestros períodos de rabia en un reconocimiento temprano y una solución rápida. Al final siempre nos deshacemos de la rabia. ¿Por qué aferrarnos a ella y sufrir sin necesidad?
Olvídese del pasado. Ya no volverá. Aprenda de él y déjelo en paz. La gente cambia y madura constantemente. No se aferre a una imagen limitada, desconectada y negativa de una persona en el pasado. Véala como es ahora. Su relación está siempre viva, cambia siempre. Empiece ahora mismo a demostrarle al otro su cariño. No sufra ni se arrepienta de no haber querido a alguien en el pasado. Lo pasado, pasado está. Empiece ahora mismo. Nunca es demasiado tarde para expresar el amor y la compasión.
Piense que el abismo que le separa de su pareja desaparece y se llena de una energía hermosa. No son icebergs que flotan cada uno por su lado, son el agua que los une. Imagínese esa conexión y siéntala. En determinado nivel, la otra persona la recibirá. Todos estamos conectados unos con otros.
Nuestras almas existen en una corriente de amor energético. Nunca nos separamos realmente de nuestros seres queridos, aunque nos sintamos alejados y faltos de amor. Los reencuentros pueden ser repentinos y espectaculares.
Nunca morimos de verdad. Simplemente ampliamos nuestro nivel de conciencia, como si atravesáramos un umbral para pasar a un entorno más luminoso, más vívido, un entorno animado por la luz y la música del amor.

La eliminación de obstáculos para la felicidad y la alegría

Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y Dios está dentro de todos. Nuestra naturaleza básica subyacente se basa en el amor, la paz, el equilibrio y la armonía. Nuestra esencia innata es compasiva, cariñosa y buena. Somos almas.
En el transcurso de nuestras vidas va acumulándose un revestimiento de miedo, rabia, envidia, tristeza, inseguridad y muchos otros sentimientos negativos que tapa nuestra hermosa naturaleza interior. Esa envoltura se intensifica y se refuerza debido a la educación y a las experiencias de nuestra niñez en la vida actual. Parecemos lo que no somos: personas furiosas y temerosas, llenas de sentimiento de culpa e inseguridad. Nos hemos olvidado de quiénes somos en realidad.
No nos hace falta aprender qué son el amor y el equilibrio, la paz y la compasión, el perdón y la fe. Los conocemos desde siempre. Nuestra tarea es, por el contrario, olvidar esas emociones y actitudes negativas y dañinas que asolan nuestras vidas y nos producen tanto sufrimiento a nosotros, a nuestras comunidades y a nuestro mundo. Al ir deshaciéndonos de esos rasgos negativos redescubrimos nuestra auténtica naturaleza, nuestro yo positivo y amoroso. Siempre ha estado ahí, pero tapado, oscurecido y olvidado.
Cuando retiramos las capas exteriores de residuos e inmundicia, las ideas y las emociones negativas, cuando limpiamos y pulimos el revestimiento exterior, podemos vislumbrar de nuevo los auténticos diamantes que en realidad somos. Somos almas inmortales y divinas y estamos recorriendo un camino. En el fondo, siempre hemos sido diamantes.
Deshacerse del miedo, la rabia y demás emociones negativas es importante, no sólo para el bienestar espiritual, sino también para una buena salud física. Actualmente está muy extendida la idea de que el estrés mental (que comprende las emociones negativas, como el miedo, la rabia, la ansiedad crónica y la depresión) es una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo. El cuerpo está íntimamente ligado a la mente, por lo que los estados de ánimo y las emociones se traducen fácilmente en síntomas físicos. El amor puede curar; el estrés puede matar.
Al deshacerse de los pensamientos y las emociones negativos se descubre la paz, la alegría y la felicidad interiores. Una vez conseguidos, la vida es mucho más placentera. Se progresa con más conciencia por el sendero espiritual de cada uno y el alma se manifiesta dentro de un cuerpo físico que está infinitamente más sano y es mucho más resistente a las enfermedades. Qué combinación tan maravillosa.

Deshacerse de la rabia

La rabia está arraigada en los juicios. Clasificamos a los demás de acuerdo con nuestra fantasía, con normas que elegimos y les aplicamos. Es posible que ellos ni siquiera sepan cuáles son, pero eso no nos importa. Muchas veces la gente se enfada con nosotros porque defraudamos sus expectativas. Pero es posible que esas expectativas sean totalmente quiméricas y que por mucho que lo intentásemos no podríamos satisfacerles.
Las heridas infantiles provocadas por las expectativas irrazonables de los padres pueden ser difíciles de curar. Hay que darse cuenta de que los padres se engañaban, de que tenían una idea equivocada, y eso no debe hacerse simplemente desde la cabeza o el intelecto. El descubrimiento tiene que ser algo visceral, algo que salga del corazón.
Hágase las siguientes preguntas con tranquilidad, y sin juzgar ni criticar sea consciente de las ideas, las sensaciones y las imágenes que vayan surgiendo:
- ¿En qué fueron irrazonables sus padres al exigirle y esperar cosas de usted?
- ¿Fue usted alguna vez un títere de los intereses tergiversados de sus padres?
- ¿Vivían a través de usted?
- ¿Le utilizaban para impresionar a otras personas, por ejemplo, a sus amigos, sus hermanos o sus padres?
La preocupación excesiva por las opiniones de los demás puede indicar que le utilizaron para esos fines. Lo ideal sería que no importara tanto lo que piensen de usted los demás como el saber que está haciendo lo que debe, buscando su verdad personal, dando pasos guiados por la compasión. Deje a un lado esa dependencia y libérese.
La culpa es un tipo de autorrabia, de rabia dirigida hacia dentro. Sucede cuando nos desilusionamos a nosotros mismos, cuando defraudamos las expectativas de nuestro yo idealizado.
La rabia es una defensa del ego, una defensa contra el miedo a ser humillados o a pasar vergüenza, el miedo a que no nos tengan en consideración, a que se rían de nosotros, el miedo a quedar desprestigiados, el miedo incluso a la pérdida. El miedo de no conseguir lo que queremos. Creemos que la rabia nos "protege" de los demás, de quienes podrían hacemos esas cosas, de quienes también nos demuestran rabia.
La rabia es una emoción perjudicial, nociva e inútil. Se disuelve a base de comprensión y amor. Cuando una emoción negativa se comprende, cuan: do se arroja luz sobre sus raíces, la energía que esta detrás disminuye y acaba desapareciendo. Cuando nos enfadamos, la respuesta saludable es descubrir qué ha provocado la rabia, rectificar la situación si es posible Y deshacemos de esa emoción.
Todos estamos conectados. Todos somos lo mismo. Todos remamos en la misma galera. Tras la rabia suele haber tristeza, como si la ira fuera una capa protectora para la vulnerabilidad y la desesperación.
¿Se ha dado cuenta de que la gente que está enamorada se enfada mucho menos? Da la impresión de que están en un nivel en el que la rabia no tiene lugar. Y tampoco cabe la tristeza. El nivel del amor es de otro tipo, y no acoge ni la rabia ni la desesperación.
Cuando nos enfadamos creamos sustancias químicas dañinas en el cuerpo que afectan negativamente a las paredes estomacales, a la presión arterial, a los vasos sanguíneos del corazón y de la cabeza, a las glándulas endocrinas, al sistema inmunitario, etcétera. Si averiguásemos la causa de la rabia y pusiéramos remedio a la situación que la origina, las cosas nos irían mucho mejor. Sin embargo, seguimos aferrándonos a la rabia, a pesar de sus consecuencias físicas y emocionales. Somos una especie testaruda.
Los medios de comunicación nos proyectan a personas furiosas como modelos de conducta. Rambo siempre estaba de mal humor. No sé si llegó a sonreír alguna vez. Harry el Sucio, y al parecer la inmensa mayoría de policías, soldados y demás héroes de película, están envueltos en rabia. Incluso el capitán Kirk de Star Trek estaba enfadado permanentemente.
Su rabia suele presentarse como algo justificado. Alguien ha actuado mal y es lógico que estén furiosos; que maten, incluso. Estas representaciones no nos hacen ningún favor. La rabia debería evitarse, no fomentarse. La rabia nos lleva a proyectar nuestros miedos en "el otro" La rabia engendra violencia, guerras y un dolor extraordinario. La rabia nos destruye, de dentro afuera y de fuera adentro también, sea mediante las secreciones químicas y hormonales de nuestro propio cuerpo o mediante la bala que dispara el enemigo. La comprensión y el amor disuelven la rabia.
Deshacerse del miedo y abrir la mente Igual que se relaciona con los demás, se relaciona con usted mismo. Ha vivido en muchos cuerpos y en muchas épocas. Pregúntele a su yo actual por qué tiene tanto miedo. ¿Por qué le da miedo asumir riesgos razonables? ¿Le da miedo su reputación, lo que piensen los demás? Esos miedos están condicionados desde la infancia e incluso desde antes.
Hágase las siguientes preguntas:
- ¿Qué puedo perder?
- ¿Qué es lo peor que me puede suceder?
- ¿Me resigno a vivir así el resto de mi vida?
- Ante la perspectiva de la muerte, ¿es esto tan arriesgado?
Los muros que levantamos a nuestro alrededor cuando nos sentimos amenazados emocionalmente son muros de miedo. Nos da miedo que nos hagan daño, que nos rechacen, que nos hagan el vacío. Nuestra vulnerabilidad nos amenaza y nos refugiamos tras un muro para no sentir. Nuestras emociones quedan reprimidas.
A veces incluso rechazamos a la persona o a las personas que nos amenazan antes de que puedan rechazamos. Nos adelantamos. Este tipo de autoprotección se conoce como defensa contrafóbica. Por desgracia, los muros que levantamos nos hacen más daño que cualquier persona. Nuestros muros nos aíslan, nos cierran el corazón, nos empeoran. Cuando nos encerramos entre ellos, cuando nos separamos de nuestras emociones y nuestros sentimientos, resulta imposible llegar al origen de nuestro sufrimiento, de los miedos y las inseguridades subyacentes. No podemos comprender las verdaderas raíces de nuestros problemas. No podemos curamos; no podemos estar completos.
La experiencia va más allá de las creencias. Enséñeles a experimentar. Elimine sus miedos. Enséñeles a quererse ya ayudarse mutuamente.
Cierre los ojos y respire hondo varias veces. Deje que se derrumben los muros que le aíslan. Examine sin juzgar, sin criticar, sin sentimiento de culpa, lo que subyace bajo el muro.
- ¿Cuál es el miedo?
- ¿De qué está protegiéndose?
- ¿Qué puede hacer para no tener ese miedo?
- ¿Cómo puede volver a estar completo?
Cuando haya comprendido de verdad el miedo y sus orígenes, verá cómo se disuelve. Su corazón volverá a abrirse. Se sentirá feliz.
Hay que ir a donde el corazón nos lleve y no tener miedo. El miedo nos impide comprender y seguir nuestro destino. Aunque a veces parece que las cosas no salen bien en un nivel manifiesto, físico, en el espiritual siempre salen bien y en el físico también, tarde o temprano: si no es en esta vida, será en la siguiente.
Si tenemos la mente cerrada, no podemos aprender nada nuevo. Las mentes cerradas rechazan cualquier novedad, todo lo que entre en conflicto con creencias arraigadas, creencias que pueden ser falsas. Se han olvidado de que la experiencia es más fuerte que las creencias. El miedo es la fuerza que mantiene cerradas las mentes. Sólo las mentes abiertas pueden recibir y procesar nuevos conocimientos.

Desprenderse de la inseguridad

Uno de nuestros grandes fallos es esa extraordinaria preocupación por los resultados. Le damos muchas vueltas a cómo van a salir las cosas, y eso crea una ansiedad, un miedo y una infelicidad innecesarios. La ansiedad está relacionada con nuestro rendimiento:
- ¿Y si no estamos a la altura?
- ¿Y si fallamos?
- ¿Qué pensarán los demás?
- ¿Con qué severidad nos juzgaremos?
El miedo tiene que ver con la pérdida de la meta o el objeto deseados. Tenemos el convencimiento de que si fallamos no conseguiremos lo que perseguimos. Seremos unos fracasados, unos perdedores. Nos rechazarán. Nos odiaremos.
En lugar de preocuparse por resultados concretos, haga lo que tenga que hacer. Tienda una mano sin egoísmo. Confíe en que todo va a salir bien. La esperanza es algo bueno, pero no lo es crearse falsas expectativas, porque en ese caso el desengaño está siempre a la vuelta de la esquina.
Amaos los unos a los otros con todo el corazón y no tengáis miedo, no os reprimáis. Cuanto más deis, más recibiréis a cambio. Usted anhela la ilusión de seguridad, en lugar de la seguridad de la sabiduría y del amor.
El dinero es algo neutro, ni bueno ni malo. Lo importante es lo que hacemos con él. Con dinero podemos comprar ropa y comida para los pobres o podemos decidir utilizarlo con egoísmo y desperdiciar la oportunidad. Podemos elegir, y al final aprenderemos todas las lecciones. El dinero y la seguridad no son lo mismo. La seguridad sólo puede surgir del interior. Es un rasgo espiritual, no terrenal. El dinero es algo terrenal, algo que no podremos llevarnos cuando nos marchemos.
Podemos perderlo todo de un día para otro, si ésa es nuestra lección o nuestro destino. La seguridad deriva de la paz interior y del conocimiento de nuestra esencia auténtica, que es espiritual. En realidad nada puede hacemos daño, porque somos inmortales y eternos, porque somos seres espirituales, no cuerpos físicos, porque siempre hay quien nos ama y nos protege, porque no estamos nunca solos, porque Dios y todo un ejército de seres amorosos nos protegen siempre, porque todos tenemos la misma esencia. Así pues, no hay por qué tener miedo. Esta verdad es el secreto de nuestra seguridad y de nuestra alegría.

La seguridad del hogar espiritual

"Eres un carpintero que está construyendo su hogar espiritual, ¿cuántos martillos hacen falta para levantar tu hogar espiritual? Qué es mejor, ¿mil martillos o uno perfecto? Lo que cuenta es la calidad de la casa, no cuántos martillos tiene el carpintero".
Dedicamos demasiado tiempo a acumular martillos y no el suficiente a construir nuestro hogar espiritual. A veces la familia biológica no es la verdadera familia de una persona. Puede que sus padres, sus hermanos y sus demás familiares no lo comprendan. Puede que no le demuestren amor y cariño. Puede que le rechacen y le traten con crueldad. Usted no está obligado a que le traten de forma inhumana. Ser el objetivo del comportamiento abusivo de otras personas, sean su familia o no, no satisface ninguna responsabilidad kármica.
Maltratar o herir a una persona es un acto que la persona que maltrata realiza por propia voluntad. Los malos tratos o abusos no son nunca merecidos. Al ir creciendo, es posible que se vea rodeado por amigos, por personas que le quieran de verdad, que le aporten la seguridad que da el sentirse querido y tratado con dignidad y respeto. Esos amigos y seres queridos se convierten en la verdadera familia. Seguramente también compartirán sus valores espirituales, y entre todos pueden ayudarse a evolucionar de forma positiva. Esa gente es su familia espiritual.
Si su familia sanguínea, su familia de origen, le rechaza, su familia espiritual le aceptará, le cuidará y se convertirá en la familia que de verdad tendrá importancia para usted.
No estoy recomendando abandonar a la familia de origen ni dejar de mantener una buena comunicación y un trato afectivo, pero no tiene que dejar que abusen de usted, ni psicológica ni físicamente. No tiene que racionalizar el abuso y decirse que es algo tolerable simplemente porque procede de su familia, sus amigos o su comunidad religiosa.
Hay un aforismo que dice que la sangre es más espesa que el océano. Quiere decir que, cuando las cosas van mal y fallan los amigos o los conocidos, normalmente se puede contar con los parientes para que nos ayuden. Yo digo que, si bien es cierto que la sangre es más espesa que el océano, el espíritu es más espeso que la sangre. Siempre podemos depender de la familia espiritual para que nos ayude.

El poder curativo de la comprensión

Las regiones más profundas de nuestra mente no están sujetas a las leyes temporales normales. Sucesos del pasado remoto pueden afectamos todavía con una aguda inmediatez. Las heridas del pasado influyen en nuestro humor y en nuestra conducta como si nos las hubieran infligido ayer, y a veces su fuerza aumenta incluso con el tiempo.
La comprensión puede ayudar a cicatrizar esos traumas del pasado. Dado que la mente más profunda no está sujeta a las condiciones habituales del tiempo y el espacio, los sucesos del pasado pueden rescribirse y reformularse. La causa y el efecto no están ligados tan inextricablemente. Los traumas pueden deshacerse y los efectos perjudiciales, invertirse. Puede darse una curación profunda, incluso cuando se interpongan grandes distancias o hayan pasado muchos años de dolor y sufrimiento.
Del mismo modo que el amor aporta una profunda curación a las relaciones, la comprensión comporta una reducción del miedo. La comprensión abre una ventana por la que la brisa del amor se lleva suavemente las dudas y las ansiedades, refresca el alma y nutre las relaciones.
Los miedos suelen referirse a hechos que ya han sucedido, en esta misma vida o en otras muy anteriores. Como nos hemos olvidado, proyectamos esos miedos en el futuro pero, en realidad, lo que tememos ya ha terminado, Lo único que tenemos que hacer es recordar, despertar al pasado.
El amor es una energía absoluta, que no termina nunca, ni siquiera con la muerte del cuerpo físico. Siempre nos reencontramos con los seres queridos, sea en este lado o en el otro.
En la concepción de nuestros planes de aprendizaje nos ayudan energías divinas, espirituales. Algunas sensaciones de déjà vu representan el recuerdo superficial de nuestro plan prenatal a medida que va haciéndose realidad en estado físico en el momento y el lugar designados durante el desarrollo de nuestras vidas. Nos acordamos. Es sumamente importante prestar mucha atención a las coincidencias, a las sincronías y a las experiencias de déjà vu de nuestras vidas, ya que suelen representar la convergencia de nuestro plan espiritual y del sendero real por el que transitamos durante nuestra vida.
Al recordar, ya sea a través de evocar vidas anteriores, sueños, experiencias de déjà vu, coincidencias o sincronías, ya sea de forma espontánea, durante momentos espirituales o acontecimientos místicos o de cualquier otro modo, empezamos a comprender. Al ir comprendiendo nos deshacemos de los miedos. Al ir deshaciéndonos de los miedos, desaparecen los obstáculos que nos impiden alcanzar el amor y éste fluye con libertad en nuestro interior y entre nosotros.

Recordar: la clave de la felicidad en esta vida

Estar en un estado físico es algo anormal. Estar en estado espiritual es natural en nosotros. Cuando vuelven a enviarnos a un cuerpo, es como si nos devolvieran a algo que no conocemos. Tardaremos más. En el mundo de los espíritus tienes que esperar y luego te renuevas. Hay un estado de renovación. Es una dimensión como las demás.
Recordar que somos almas, que somos inmortales que existimos siempre en un vasto mar de energía es la clave para llegar a la alegría y a la felicidad. En ese mar energético, toda una serie de espíritus que están para ayudamos nos conduce por el sendero de nuestro destino, nuestro viaje evolutivo hacia la conciencia de Dios.
No competimos con ninguna otra alma: nosotros tenemos nuestro sendero y ellos el suyo. No se trata de una carrera, sino de un viaje de grupo en cooperación hacia la luz de la conciencia. Las almas que han progresado o evolucionado más tienden una mano con amor y compasión a las que se han quedado atrás. La última alma que completa su trayecto no vale menos que la primera.
Un problema concreto en esta escuela que llamamos Tierra es que aquí es muy difícil recordar que somos almas y no simples cuerpos físicos. Constantemente nos distraen las ilusiones y las desilusiones de este planeta tridimensional. Nos enseñan que el dinero, el poder, el prestigio, las posesiones materiales y las comodidades tangibles son de suma importancia y a veces incluso el motor de nuestras vidas. Nos enseñan que para ser felices, los demás tienen que apreciarnos o respetamos. Estar solo, se nos dice, es ser desgraciado.
En realidad somos seres inmortales que no mueren nunca y que nunca se separan energéticamente de los que aman. Tenemos almas gemelas y familias espirituales que son eternas. Los espíritus guardianes nos guían y nos aman siempre. Nunca estamos solos.
Al morir no nos llevamos las "cosas" que poseemos. Nos llevamos nuestros actos y nuestras obras, los frutos de la sabiduría de nuestro corazón.
Cuando despertamos a la idea de que todos somos seres espirituales, cambian nuestros valores y por fin podemos ser felices y estar en paz. ¿Qué diferencia hay esta vida entre tú y yo si tú eres rico y yo no? Sólo pueden conservarse los tesoros del espíritu. ¿Qué diferencia hay si tú eres poderoso y yo no? La felicidad no tiene sus raíces en el poder o la fama, sólo en el amor. ¿Qué diferencia hay si los demás te aprecian y te respetan más que a mí? Puede que yo tenga el coraje de decir y vivir la verdad, y la verdad pocas veces acarrea simpatías. La felicidad nace en nuestro interior, no en el exterior, no del reflejo de lo que creen los demás de nosotros. Los celos son veneno para el alma.
Quizás un motivo por el que no hay más gente que tenga recuerdos espontáneos de sus vidas pasadas es porque el aprendizaje en el cuerpo físico es una prueba sobre el terreno. Tenemos que aseguramos de que nuestros beneficios y conocimientos espirituales estén arraigados en nuestra propia esencia. Si somos pacíficos sólo porque el recuerdo de una vida anterior plagada de brutalidad nos hace temer consecuencias futuras de una conducta parecida, no hemos aprendido la lección del todo. Aprendemos la lección si practicamos la no violencia porque sabemos desde el corazón que la violencia en sí está mal.
No pierda nunca el valor de correr riesgo. Usted es inmortal. Nunca puede sufrir daño. A veces las lecciones que aprendemos parecen sencillas o evidentes, pero lo cierto es que tiene que aprenderlas el corazón, a los niveles más profundos, no sólo el intelecto. La experiencia directa, a menudo a través de regresiones, puede servir de camino para llegar al corazón.
Hay mucha belleza, mucha verdad y amor a nuestro alrededor, pero muy pocas veces nos tomamos las cosas con la suficiente calma como para apreciada, como para damos cuenta. A veces hace falta que haya una tragedia o una gran pérdida que nos lo recuerde, pero enseguida parece que volvemos a caer en la misma rutina de siempre.
Tomarse las cosas con calma. Hay que gozar de los frutos de este magnífico jardín. No basta con que el intelecto, la cabeza, lo comprenda. También ha de entenderlo el corazón, y los pensamientos y las acciones de cada día tienen que demostrar que el corazón lo sabe de verdad.
Siéntese o túmbese cómodamente y cierre los ojos. Haga varias respiraciones relajantes y deje que todas las tensiones y las incomodidades abandonen su cuerpo. Recuerde esos momentos en los que sus ojos se empañaban de lágrimas de felicidad y alegría. Puede que ayudara a otro ser humano sin esperar nada a cambio. Quizás alguien, de improviso y sin que se lo pidiera, le tendió una mano y le ayudó. A lo mejor estaba leyendo un libro o viendo una película o era testigo de una escena en que el amor entraba en la vida de alguien. No se dé prisa. Su corazón está abriéndose.
Cuando se le llenen los ojos de lágrimas de alegría, deténgase a observar la situación atentamente. ¿De qué está siendo testigo? ¿Cómo le afecta eso? ¿Qué falta en su vida? Ahora ya tiene una pista importante sobre qué modificaciones son necesarias para aportar más alegría, más felicidad, más paz a su vida.
Es bien sabido que la felicidad surge de dentro. La felicidad es un estado interno. No se va a poner contento milagrosamente si otra persona cambia o si se altera el mundo exterior, sólo si cambia usted. Tiene que verlo todo con perspectiva. Tal vez otra persona le señale el camino, le enseñe técnicas, pero eso es todo lo que pueden hacer los demás. El resto depende de usted. Ser feliz y divertirse no es malo, ni un pecado, ni algo poco espiritual. No avanzará hasta que aprenda a estar alegre.
La madre Teresa escribió:
"Estoy segura de que si todos comprendemos la regla de oro (que Dios es el amor y que nos ha creado para cosas muy importantes, para amar y ser amados) nos amaremos unos a otros como él nos ha amado a todos y a cada uno de nosotros. El amor verdadero es dar hasta sentir dolor. No importa cuánto se da, sino cuánto amor se pone en el hecho de dar.
Por consiguiente, hace falta rezar. El fruto de la oración es la profundización de la fe. El fruto de la fe es el amor. El amor en acción es servicio. Por consiguiente los actos de amor son actos de paz. Y así se vive de acuerdo con la regla de oro. Amaos los unos a los otros como Dios nos ama a todos y cada uno de nosotros".
Madre Teresa Calcuta Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Si todo el mundo siguiera la sencilla receta de la madre Teresa, la violencia y la guerra desaparecerían y la paz reinaría en todo el mundo. En un nivel interno, psicológico, la gente sentiría también esa paz. Los miedos disminuirían y desaparecerían, ya que el amor disuelve el miedo. Sin miedo, podríamos lograr lo que hemos venido a conseguir.
También seríamos más felices. Los muros tras los que nos ocultamos se evaporarían porque no necesitaríamos aislarnos emocionalmente si no tuviéramos miedo. Nos abriríamos a la energía del amor.

La toma de conciencia

Antes de llegar a este punto es conveniente que reconsidere sus vicios. En caso contrario, se los llevará consigo a otra vida. Sólo nosotros podemos deshacemos de los malos hábitos que acumulamos cuando estamos en un estado físico. Los Sabios no pueden hacerlo por nosotros. Si elige luchar y no quitárselos de encima, se los llevará a otra vida. Y sólo cuando decida que es lo bastante fuerte como para solucionar los problemas externos dejará de tenerlos en su próxima vida.
Hay que despertar y salir de la rutina. Si sigue dormido, se hará viejo estando dormido y las posibilidades de su vida le pasarán de largo. Viva en el presente, no el pasado ni el futuro. El pasado, pasado está; aprenda de él y olvídelo. El futuro no ha llegado aún. Prográmelo, pero no deje que le preocupe. Las preocupaciones sólo sirven para derrochar tiempo y energía. Cuando no vive el presente, cuando está absorto en el pasado o preocupado por el futuro, se ocasiona mucho dolor y sufrimiento.
Podemos ser conscientes de la "otra" realidad ahora, incluso en nuestro estado presente, incluso en la forma física. Podemos sentir esa alegría en estado puro, ese éxtasis, esa paz y esa belleza ahora mismo, y cuando superamos el estado físico nos damos cuenta de lo mismo, pasamos por lo mismo, somos de verdad lo mismo. Nuestro olvido, nuestro estado de "inconsciencia", es reversible. Para recordar, para volver a experimentar no tenemos por qué morir o tener una experiencia cercana a la muerte.

El amor y la compasión

El amor es la respuesta a todo. El amor no es una abstracción, sino una energía de verdad, o un espectro de energías, que puede "crear" y mantener en su ser. Sólo con expresarlo. Empiece a entrar en contacto con Dios en su interior. Sienta el amor. Exprese su amor. El amor disuelve el miedo. Cuando se siente amor no puede temerse nada. Como todo es energía, y el amor abarca todas las energías, todo es amor.
La mayoría de nosotros no vivimos la vida como si fuéramos conscientes de nuestra naturaleza espiritual. Nos comportamos como si fuéramos simples objetos físicos, sin almas y sin espíritu. Si no fuera así, jamás haríamos las locuras que seguimos haciendo. Más del 90% de nosotros cree que Dios existe, que el Cielo es real y que al morir nos vamos a otro lugar, pero nuestra conducta contradice esas creencias. Nos tratamos mutuamente con grosería y violencia. Seguimos cometiendo actos genocidas e incesantemente provocamos guerras. Matamos y violamos, torturamos y robamos. Seguimos comportándonos de formas muy brutales y egoístas.
El miedo nos impide reconocer nuestra esencia espiritual verdadera. Los seres espirituales deberíamos poner en práctica la compasión y la caridad, no el asesinato y el hurto. Tenemos demasiados miedos.
Si prefiere considerarlo en términos de recompensa y castigo, piense que se le recompensará abundantemente por los pensamientos y los actos de amor y de compasión y que, invariablemente, se le castigará por los actos de odio y violencia. Parece ser que nos cuesta entenderlo; al contrario, la expresión del amor suele parecernos más aterrador. Nos da miedo que nos rechacen, que nos pongan en ridículo, que nos humillen, que nos consideren bichos raros, que nos etiqueten o parecer tontos. Pero incluso esos miedos son falsos: siempre somos amados y estamos protegidos.
Somos seres espirituales en un vasto mar espiritual habitado por otros muchos, muchísimos, como nosotros. Algunos tienen una forma física, pero la mayoría no. El amor es el agua de ese mar. El amor es una energía, la más alta y la más pura. En sus vibraciones más altas, el amor posee tanto sabiduría como conciencia. La energía es lo que une a todos los seres. El amor es absoluto y eterno.
Cuando los físicos miden en sus laboratorios las energías que emiten los curanderos (pueden dirigirla hacia pacientes, cultivos bacterianos u otros), creo que esas energías están relacionadas con la del amor (la energía espiritual). La energía curativa es un componente de la espiritual. Con el tiempo, las nuevas investigaciones y las mejoras de la tecnología nos ayudarán a comprender mejor esa conexión.
Cuando los médicos hablan de la conexión entre mente y cuerpo, la energía a la que se refieren es el amor. Cuando las religiones hablan de la naturaleza de Dios, siempre se menciona el amor. Eso se cumple en todas las religiones y nos une a todos.
Una característica, de la energía es su patrón de vibraciones. Las moléculas de gas vibran más deprisa que las de los líquidos, que a su vez vibran más rápido que lo los sólidos. Las moléculas pueden ser idénticas, como en el caso del H2O (el agua), pero la frecuencia de su visión determina el estado, es decir, si se trata de un sólido, un líquido o un gas.
Dos de nuestros objetivos principales son la redención y la consecución de la paz interior. Al decir redención me refiero a la libertad. La redención, implica la superación del Karma, a través de los actos la gracia divina. Hay muchos caminos que llevan a redención. Al redimirnos reclamamos y conseguimos destino de nuestra alma.
La redención no se utiliza aquí en el sentido cristiano religioso en general, sino para referirnos al proceso iluminación y liberación del ciclo de la vida y la muerte físicas. La redención es un proceso gradual que nos va inexorablemente a nuestro hogar espiritual. Una vez liberada, el alma puede decidir regresar al plano físico para ayudar a los demás en su recorrido hacia la redención.
La redención es fruto del amor, no del sufrimiento. Cuando nuestros corazones rebosan amor y nuestro amor fluye hacia los demás, es que estamos en proceso de redención. Estamos satisfaciendo y cancelando nuestras deudas kármicas. Nos sentimos atraídos hacia el seno de Dios, del que venimos, pues Dios es el amor que está por encima de todas las cosas.
Pero no basta con alcanzar la paz interior. La experiencia monástica o ascética sirve para lograr un fin, pero no es el fin en sí. Alcanzar un estado de calma estando en una cueva en el Tibet es algo admirable, pero no supone más que un primer paso. La vida en un mundo físico requiere actos físicos: tenderles la mano a los demás para aliviar su sufrimiento y ayudarles en su camino; practicar la empatía y la compasión; ayudar a curar el planeta, a sus habitantes y sus estructuras; enseñar además de aprender. Si se dedica a ese proceso, alcanzará la paz interior... aunque no tenga tiempo libre para meterse en una cueva.
No espere nada a cambio. Seguimos pidiendo recompensas, recompensas y justificaciones por nuestra conducta, cuando no las hay, no existen las recompensas que queremos. La recompensa consiste en hacer las cosas, pero en hacerlas sin esperar nada, en hacerles desinteresadamente.
Albert Einstein afirmó:
"Un ser humano es parte del todo que llamamos Universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Está convencido de que él mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, son algo independiente de los demás, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esa ilusión es una cárcel para nosotros, los limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto solamente por los pocos que tenemos más cerca. Nuestra tarea tiene que ser liberarnos de esa cárcel, ampliando nuestro círculo de compasión, para abarcar a todos los seres vivos y toda la naturaleza".
Albert Einstein Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Albert Einstein
No importa el sistema económico o político que practique una comunidad o nación. Los frutos de nuestras aptitudes y de nuestras obras deben compartirse en toda la comunidad, entregarse después de haber tornado lo necesario para nuestras familias, entregarse desde la compasión y el afecto hacia los demás. La actitud compasiva de cada individuo es la que entrega los resultados de sus obras, no un sistema económico ni otro. Cuando nuestras comunidades se basan en la cooperación y la compasión, cuando son responsables y cordiales, recreamos un poco del cielo en la Tierra.

Cambiar el Mundo

¿Puede ser que nuestro colegio de una sola aula, nuestro planeta, esté dividiéndose en componentes desconectados debido al caos de la sociedad? ¿Está llegando el momento en que los alumnos más primitivos serán separados de los más avanzados, en que los que siguen practicando la violencia, el odio, la avaricia y el miedo serán aislados de los que han llegado a dominar los rasgos del amor, el perdón, la compasión y la bondad?
El modelo puede salvarse si la cooperación, el amor y la armonía llegaban de algún modo a llenar nuestro colegio de una sola aula. En su forma ideal, el que los alumnos mayores ayudaran a enseñar a los más jóvenes parecía algo de una hermosa eficiencia, un profesor con muchos ayudantes.
Sin embargo, si se impusieran la discordia, el miedo y el egoísmo, el colegio tendría que sustituirse por otro modelo, con recintos separados, que es más seguro, aunque en cierro modo más estéril. Todavía podemos decidir qué preferimos.
Todos soñamos con una vida mejor en una sociedad mejor. Sin embargo, raro es el día que no nos sentimos desilusionados, decepcionados y hartos de la gente mala y egoísta que nos rodea, Hay muchísima gente que parece interesada sólo en su beneficio personal Se han vuelto maleducados y arrogantes, críticos e insensibles. No sólo nos debilitan sus actos, sino que además, casi todos creemos que no podemos hacer nada para cambiar esa situación, que sólo los que tienen el poder pueden transformar el mundo.
Si aceptamos la tarea de ser los seres iluminados de nuestro planeta, podemos empezar a cambiar el mundo. Los cambios sucederán poco a poco a medida que empecemos a practicar actos de bondad, haciendo cosas pequeñas que ayuden a los demás a ser más felices. Quizá la respuesta consiste en ofrecerse para ayudar a los menos favorecidos. Quizá sea algo tan sencillo como ser amable con alguien, hacer una buena acción sin pedir nada a cambio ni esperarlo.
Hace años que la presentadora de televisión y actriz Oprah Winfrey aboga por hacer cada día una pequeña buena acción. No tienen por qué ser cosas caras o complejas. Puede ser simplemente una sonrisa de simpatía, un cumplido espontáneo, ayudar a alguien que lo necesite. Puede ser una palabra amable, un gesto afectuoso, una demostración de cariño, una actitud compasiva, una alegría compartida, un favor.
Oprah Winfrey Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Oprah Winfrey
Poco a poco, paso a paso podría empezar una enorme transformación de nuestra sociedad. La gente se sentiría alentada por los gestos atentos de los demás. Las actitudes de miedo y las inseguridades defensivas empezarían a desvanecerse al calo de la amabilidad.
Hay que acercarse a los desconocidos con esos actos de benevolencia. La amabilidad y el cariño no puede reservarse a nuestras familias y a nuestros amigos, por que en ese caso la sociedad no cambiaría en absoluto. Tenemos que tenderles una mano a los demás, no sólo a lo que son como nosotros.
Si pudiéramos conseguir que todo el mundo hiciera aunque sólo fuera unas pocas buenas acciones cada día podríamos cambiar el mundo. Como mínimo sería un buen principio. Nuestros días nos parecerían más agradables, menos desalentadores, y tendríamos más esperanza en el futuro. El modelo de conducta amable y compasiva para con los demás debería ser la gran exportación, el legado de Estados Unidos, no las prácticas empresariales basadas en la avaricia en las que el dinero es lo fundamental y la competencia despiadada, el medio que justifica el fin.
Además, seríamos un ejemplo para nuestros hijos, que aprenderían a valorar la fuerza y la importancia de la bondad. Aprenderían que no importa a cuanta gente afectan en realidad sus pequeñas buenas acciones. Lo importante es hacerlas.
Desde la noche de los tiempos, todos los grandes Sabios de la humanidad han predicado el amor y la compasión en las relaciones y en las comunidades. No han perdido el tiempo explicándonos cómo acumular una riqueza excesiva; no nos han enseñado a ser malvados, egocéntricos, maleducados o arrogantes.
Un verdadero sabio, un verdadero gurú, te ayudará a encontrar tu propio camino, te mostrará lo que es importante para tu evolución espiritual y lo que no lo es o, peor aún, lo que puede ser un estorbo o un obstáculo.
Nuestra labor en la vida diaria es hacer manifiestas esas enseñanzas, ser amables y educados, practicar actos de amor.
Para el cambio del mundo no hay calendario. Lo único importante es empezar. Si es cierto que un viaje de mil kilómetros empieza con un paso, ese primer paso es deshacemos de nuestro miedo y nuestro aislamiento y empezar a practicar actos de bondad, sean al azar o programados, sean grandes o pequeños, y hacerlo a diario.
El cambio de la naturaleza actual del mundo, violenta, competitiva y llena de odio, no se conseguid gracias a los esfuerzos de unos pocos individuos que hayan alcanzado la iluminación, aunque sean dirigentes mundiales con mucho poder. En cambio, los actos de bondad y compasión de cada día compartidos por la gente y realizados en grupos pequeños pueden provocar el cambio a un lugar más lleno de amor y bondad. La gente tiene que comprender que todos somos iguales, todos lo mismo, todos luchamos por tener un poco de tranquilidad, felicidad y seguridad en nuestras vidas. No podemos seguir luchando y matándonos unos a otros.
Nuestros hijos nos observan de cerca. Siguen los modelos que ven: nuestra conducta, nuestros valores y nuestras actitudes. Si vivimos con odio y violencia, copiarán ese modo de vida. Una de nuestras tareas más importantes es enseñar a nuestros hijos los valores y la conducta correctos desde que nacen, porque también los bebés nos observan detenidamente y comprenden mucho más de lo que creemos.
En el sistema educativo de los hopis, una nación india de Norteamérica, si un alumno no sabía la respuesta a una pregunta que se le hacía en el aula, ningún otro niño levantaba la mano para contestarla. Se consideraba una falta de educación avergonzar o humillar al compañero que no sabía la respuesta. No era importante causar una buena impresión al profesor con lo brillante que era cada uno, y se consideraba bárbaro avanzar a costa de los demás.
En los colegios modernos de nuestro mundo occidental "civilizado", se levantaría un mar de manos para aprovecharse del desafortunado alumno que no sabía la respuesta. Nos enseñan a aprovechamos de los demás para mejorar, a pasar por encima de ellos para llegar hasta arriba. Nos enseñan a ser competitivos y despiadados y a dejar totalmente de lado los sentimientos de aquellos a los que pisoteamos. Qué importa la humillación del alumno que no sabe algo: es una oportunidad para que nosotros le causemos buena impresión al profesor. Estas son las semillas de la violencia, y se plantan en nuestro interior cuando somos muy jóvenes.
Podemos despertar y comprender la naturaleza de esas malas hierbas que llevamos dentro y arrancarlas de raíz, pero para ese proceso es necesario ser consciente de nuestra naturaleza más profunda, y eso no es sencillo.
Nuestra cultura "civilizada" nos está fallando, y para cambiar las cosas tenemos que empezar con nuestros hijos. Enseñar la importancia del amor y de la bondad, de la fe y de la esperanza, de la compasión y de la no violencia, de tratarse unos a otros con respeto y dignidad, no como cadáveres que hay que pisotear para avanzar por el camino del éxito material. Los gurús y los presidentes no pueden hacerlo por nosotros. La responsabilidad reside en el interior de cada uno de nosotros, en nuestros encuentros personales diarios, la responsabilidad de tender una mano y ayudarnos, con actos de bondad, sin que nos preocupe lo que nos reportará, si es que nos reporta algo, y hacerlo con generosidad. De ese modo cambiamos el mundo. Si no tiene oportunidad de hacer grandes cosas, haga cosas pequeñas a lo grande.

Rechazar la violencia y el odio

La violencia no es únicamente provocar daños físicos a los demás. Algunas formas de violencia pueden ser más devastadoras que la física. Puede ser algo muy sutil. Distinguir entre "ellos" y "nosotros" es un acto de violencia. Centrarse en las diferencias entre la gente, en lugar de considerar lo que tenemos en común, tarde o temprano lleva inevitablemente a la violencia.
Tenemos miedo del "otro". Proyectamos nuestro odio personal, nuestros fallos y nuestros errores en él. Le culpamos de nuestros problemas en lugar de mirar en nuestro interior. Intentamos resolver nuestros problemas "arreglando" al otro, a menudo con violencia.
Así pues, los clubes de campo con condiciones de admisión restringidas son lugares violentos. No importa que los miembros no empuñen más que un palo de gol en un precioso día de verano en un fairway arbolado. Existe violencia. Existe un "ellos", que son todos los demás, y un "nosotros". Los otros no son como nosotros. No podemos confiar en ellos. Son peligrosos y hay que tenerles miedo.
Cuando tendemos la mano con cariño y compasión a los que parecen distintos a nosotros, conquistamos el miedo y lo sustituimos con amor. Superamos la violencia. Aceptamos nuestro destino.
Cuando la poetisa Maya Angelou oye algún prejuicio contra cualquier grupo, exclama de inmediato y con firmeza: " ¡Basta!" Su voz majestuosa se deja sentir aunque esté en la otra punta de una sala atestada en una fiesta, si escucha algún comentario, alguna historia o algún chiste que sean intolerantes.
Maya Angelou Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Maya Angelou
Es una técnica maravillosa. Si todos hiciéramos lo mismo, la intolerancia y los prejuicios irían a menos y con suerte desaparecerían, pero para decir " ¡Basta!" hace falta mucho valor. Tendríamos que exigirles a nuestros familiares, amigos, compañeros y jefes y a los desconocidos que detengan su conducta furiosa.
Aunque parezca difícil, recuerde que cuando separamos a los demás por ser diferentes nadamos a contracorriente por el río del amor. Todos estamos conectados, todos somos iguales, todos somos lo mismo, eso es lo que nos dice el amor.

Encontrar la Luz

Uno de los descubrimientos más consecuentes de la investigación sobre las experiencias cercanas a la muerte es que el sujeto suele percibir una luz hermosa y reconfortante. No se trata de una reacción neuroquímica que se produce en un cerebro dañado, sino de un resquicio maravilloso que permite vislumbrar el mundo que hay más allá.
Junto a la luz suele estar presente un familiar querido ya fallecido o un ser espiritual, ofreciendo consejo, información y un amor profundo. La persona suele darse cuenta de detalles y hechos que antes desconocía.
A algunos, sus seres queridos les han dicho desde el más allá dónde estaban escondidas las joyas de la familia que nadie había descubierto, dónde se habían guardado testamentos o les han informado de otros hechos ocultos. Después, tras recuperarse de sus enfermedades o de sus heridas, han encontrado los artículos y han confirmado la autenticidad de la información recibida mientras estaban inconscientes o en coma.
Una luz "provocada" por una herida cerebral, que es lo que sucede según han dicho en ocasiones los críticos de las experiencias cercanas a la muerte, no podría ofrecer una validación tan precisa.
Aunque determinados detalles de este tipo de experiencias pueden variar de una cultura a otra, la percepción de esa luz hermosa parece que es un fenómeno universal. En Estados Unidos, quienes pasan por una experiencia cercana a la muerte suelen hablar de que han atravesado un túnel para llegar hasta la luz, mientras que los japoneses suelen referirse a que han cruzado un río o una masa de agua. Sin embargo, sea tras pasar un túnel, cruzar un río o viajar de cualquier otra forma, la luz es un descubrimiento constante. También lo es la sensación que la acompaña: la fuente de luz infunde paz y reconforta.
La gente puede llegar a esa luz cuando se encuentra en estados de meditación o hipnosis, en un sueño, en experiencias místicas espontáneas o de muchas otras formas.
La luz y el amor no terminan nunca. Están entrelazados íntima y eternamente. La experiencia post mortem es muy parecida. También en ese caso vamos hasta la luz y nos sentimos igualmente reconfortados, recibimos el mismo amor, la paz tranquilizadora, sólo que en este caso lo que sucede a continuación es distinto. En las experiencias cercanas a la muerte, la persona regresa a su cuerpo físico, mientras que en las post mortem el alma sigue avanzando, sigue aprendiendo en el otro lado, en el cielo, hasta que regresa a donde estamos nosotros en el cuerpo de un bebé, se encarna otra vez en un estado físico, si es necesario o si así lo decide.
Aún más que los recuerdos de existencias pasadas, la visión de la hermosa luz que nos encontramos tras abandonar nuestro cuerpo físico no sólo hace que desaparezcan los miedos, sino que casi nos abrume una sensación de alegría y consuelo trascendentes. Es una luz que contiene mucho amor, que nutre nuestras almas. A veces la describen como amarilla o dorada. Otras es indescriptible, como si fuera de todos los colores al mismo tiempo, pero siempre proyecta amor y consuelo.
La muerte no es lo que creemos normalmente. La muerte es deshacerse del cuerpo físico mientras el alma inmortal avanza y pasa al otro lado. En ese sentido no hay muerte, sólo vida y amor. La luz es una manifestación más de ese amor universal, eterno, que todo lo abarca.
Los investigadores dedicados a las experiencias cercanas a la muerte, como el doctor Raymond Moody o la doctora Elisabeth Kübler-Ross, suelen hablar de sesiones de "repaso de la vida".
Raymond Moody Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Elisabeth Kubler Ross Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Dr. Raymond Moody
Dra. Elisabeth Kübler-Ross
Uno o varios seres llenos de sabiduría y amor ayudan al sujeto a repasar lo que ha sucedido en su vida. Se presta especial atención a las relaciones, a cómo se ha tratado a los demás.
Las investigaciones con pacientes que han recordado sus muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el amor, sin juzgar ni criticar. Sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas como las de los demás, y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba sentirá que le hace llegar su gratitud y su amor, pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea emocional o físicamente, experimentará su rabia, además de su dolor. Qué oportunidad tan maravillosa de aprender.
Más adelante, la persona y su comitiva, formada por los guías, los Sabios, los ángeles y otros seres que le han ayudado con amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para que pueda rectificar lo que haya hecho mal.
Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo. Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar a la humanidad con un servicio de amor, o quedamos en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando por las dimensiones divinas.

Otras dimensiones

En este planeta hay mucha más gente que nunca, pero hay muchas más almas que personas. Éste no es el único mundo, Las almas existen en muchas dimensiones. Cada vez se sienten más atraídas hacia este planeta porque la Tierra, que es una de las muchas escuelas que hay, tiene mucho éxito. Aquí hay mucho que aprender.
Cuando hablo de otras dimensiones me refiero a otros estados energéticos e incluso a distintos niveles de conciencia, no necesariamente a otros sistemas planetarios o a otras galaxias. El cielo puede considerarse otra dimensión, ya que tiene relación sin duda alguna con la transformación de energía más allá de la conciencia tridimensional.
La energía del amor tiene propiedades físicas y extrafísicas y puede existir en todas las diversas dimensiones. El amor es la sustancia que conecta todas las dimensiones y los distintos planos que no son el físico.
Dentro de una dimensión o plano existen muchos sub-niveles o, lo que es lo mismo, en el cielo hay muchos niveles. A medida que nos iluminamos cada vez más, vamos procesando peldaño a peldaño por esos niveles.
En cierto modo, todos somos extraterrestres. Ninguno de nosotros ha empezado en este planeta. La Tierra es más bien una especie de colegio. No es el nivel más bajo, pero tampoco el último. Aun así, es un colegio con mucho éxito. Cuando acaba el curso nos vamos a otro lugar. Las almas son iguales en todos los universos.
La Tierra, el mundo tridimensional, no es nuestro verdadero hogar. Somos seres espirituales y nuestro verdadero hogar es espiritual, un lugar eterno al que muchos llaman Cielo.

Las personas que curan

Tenemos que compartir con los demás lo que sabemos. Todos poseemos muchas más aptitudes de las que utilizamos. Las relaciones nos sirven para desarrollamos. Hay seres con más poderes que han regresado con más conocimientos. Van a buscar a los que necesitan el desarrollo y a ayudarles.
En este colegio de una sola aula que llamamos Tierra no todos aprendemos las lecciones al mismo tiempo. Por ejemplo, puede que ya hayamos superado la asignatura de compasión y caridad, pero que estemos en primero de paciencia y perdón. Podemos ser alumnos de posgrado en fe y esperanza, pero párvulos en no violencia.
Del mismo modo, podemos llevar con nosotros aptitudes aprendidas en encarnaciones anteriores, aptitudes que dominamos, aunque seamos principiantes en otros campos. Entre nosotros hay muchos que han superado determinadas asignaturas y dominan ciertas aptitudes, y están aquí para compartir ese saber con nosotros, los alumnos. En otros campos, los papeles pueden intercambiarse. Todos somos maestros y alumnos, y ese conocimiento tenemos que compartirlo unos con otros.
Muchos médicos han elegido esa profesión para poder manifestar sus aptitudes curativas, para ayudar y enseñar a los demás. Y a la inversa: un buen médico siempre está abierto a aprender de sus pacientes. El enfermo puede enseñarle al médico amor, valor, paz interior u otra cualquiera de las lecciones que hemos venido a aprender. Tanto el paciente como el médico sacan provecho.
Ninguna remisión de una enfermedad es realmente espontánea. Es posible que no seamos conscientes de los mecanismos subyacentes, pero se han puesto en funcionamiento potentes fuerzas curativas que "en secreto" se han encargado de acabar con los daños.
Algunos pacientes cuando se operan, aunque estén con anestesia general, oyen las conversaciones, los chistes y las bromas. Para el paciente, es mejor oír contar chistes al cirujano que percatarse de que hace predicciones funestas y desastrosas sobre las posibilidades del enfermo, que especula sobre las minusvalías permanentes que puede producir la operación. Eso podría hacer que el paciente abandonara, en lugar de hacer frente a enormes obstáculos e impedimentos.
Los médicos tienen una química que experimentar, una química que es más profunda que la de los análisis de sangre y los laboratorios. Muchos médicos están tan ocupados, estresados, ensimismados, asustados o ávidos de algo que no se permiten escuchar a sus pacientes: entablar una relación con ellos. Es algo trágico tanto para el médico como para el enfermo. El primero se niega a sí mismo la satisfacción de conocer al paciente personalmente y se pierde la oportunidad de aprender del encuentro terapéutico.
Sin la auténtica gratificación que produce una relación individual, la práctica de la medicina se convierte en algo estéril y mecánico. El médico empieza a sentir que siempre tiene que hacerlo todo con prisas y que siempre se retrasa. Es habitual que se deprima o que se sienta quemado. El paciente también tiene la impresión de que le tratan con prisas, de que no se preocupan por él, de que se interesan sólo por su enfermedad o su órgano (o peor aún, por su dinero), más que por toda la persona o incluso por un amigo. La dignidad y la humanidad del paciente se resienten. Todos los médicos pueden conmoverse profundamente si dedican tiempo a escuchar a sus pacientes y a aprender de ellos.
No hay una explicación convincente, desde el punto de vista médico o psicológico, a las númerosas historias sobre pacientes que han pasado por experiencias cercanas a la muerte, Se trata de médicos muy cultos, lógicos y escépticos, formados con rigor en facultades de medicina. Todos cuentan que, sin duda alguna, sus pacientes, aún estando inconscientes, habían abandonado sus cuerpos y "escuchado" y "observado" hechos a distancia. La mayoría de los pacientes se resiste a contárselo a sus médicos por miedo a que éstos crean que han sufrido alucinaciones o que son bichos raros o están locos.
¿Para qué arriesgarse? ¿Y para qué iban arriesgarse los médicos a contar esas experiencias?
Muchos psiquiatras han tenido miedo de hablar en público de sus experiencias con regresiones. Conducen regresiones a vidas anteriores en la intimidad de su consulta, o en secreto, sin contárselo a ninguno de sus colegas, desde hace cinco, diez o incluso veinte años. Son miles de casos, auténticas minas de detalles, datos y hechos de gran valor. Son historiales clínicos, muchos de los cuales pueden corroborarse.
Hay referencias a recuerdos de vidas pasadas de pacientes que se acuerdan de nombres y detalles de sus existencias en otras ciudades, en otros países, en otros continentes. Algunos han encontrado sus nombres "antiguos" en los registros oficiales de lugares de los que no habían oído hablar jamás en esta vida. Algunos han encontrado sus propias tumbas.
El riesgo de contarlo es potencialmente muy grande. Los médicos tienen miedo de tirar por la ventana su reputación, ganada a pulso, su consulta, la seguridad de sus familias, incluso sus relaciones sociales. Sin embargo, precisamente porque son creíbles, los médicos tienen la oportunidad de respaldar estas verdades si dan a conocer sus descubrimientos. Al hacerlo pueden ayudar a millones de personas y beneficiarse ellos mismos. Compartir las verdades sobre experiencias extracorporales y cercanas a la muerte, casos de curaciones extrañas o "milagrosas" o ejemplos de recuerdos y terapias de vidas pasadas es tan importante como compartir información sobre investigaciones médicas "tradicionales". Cuanto más sepamos, a más gente podremos ayudar.
Además, al conocer esas verdades sobre sus pacientes y sus experiencias, los médicos se sentirán más contentos, más satisfechos y más realizados en sus vidas privadas y profesionales.
La mayoría de las historias de los médicos son de experiencias cercanas a la muerte y extracorporales. Es menos probable que se encuentren con experiencias de vidas pasadas, pues suelen tratar a pacientes muy enfermos.
En casos de experiencias extracorporales, cercanas a la muerte o de vidas anteriores, la curación que se da es parecida. Las pacientes suelen encontrarse con que sus vidas han cambiado para mejor. La curación física y emocional puede acelerarse sensiblemente.
El elemento común a todas esas experiencias es la existencia de la conciencia fuera del cuerpo físico o del cerebro. Esa conciencia se expande al abandonar el cuerpo físico. Los colores y los sonidos son más vívidos. El objetivo de nuestro viaje espiritual queda más claro. Se manifiesta nuestra naturaleza espiritual y en esos momentos comprendemos que somos seres inmortales de sabiduría, amor infinito y compasión.
Paradójicamente, durante esa separación aparente la conexión entre mente y cuerpo parece fortalecerse, o al menos da la impresión de que la controlamos un poco más. La curación se da cuando la mente, a través de su conciencia y su voluntad, envía energía a esas partes del cuerpo que necesitan reparaciones.
Hace siglos que muchas culturas asiáticas, como la china, la japonesa o la coreana, reconocen las energías y corrientes curativas que fluyen por nuestros cuerpos. Han trabajado con esas energías e incluso estudiado las características del flujo de energía y de su intensidad. Los chinos llaman a esa energía: chi o qi; los japoneses: ki. En esas culturas han surgido expertos en las conexiones mente-cuerpo.
El psicoanálisis y las psicoterapias de orientación psicoanalítica agonizan. Sus técnicas están anticuadas, son lentas y poco eficaces. Su lenguaje se ha quedado fosilizado. Ya no hay alma en el psicoanálisis, sólo estructuras áridas y monolíticas, sólo polvo. No puede llegar a suficiente gente, y en el caso de los pocos a los que llega, el enfoque gastado, exasperadamente lento, frío y distante de esas terapias no basta.
En la terapia tradicional una neurosis sustituye a otra. Los buenos resultados se miden según el "funcionamiento" externo, no según la paz y la alegría interiores. No se da transformación alguna del individuo o de la sociedad. El costo económico es evidente. La gente no puede permitirse las sesiones de cincuenta minutos entre cuatro y seis veces a la semana durante períodos que pueden ir de tres a quince años. La mayoría no puede permitirse ni ir una vez a la semana. Los seguros médicos tampoco son la solución en este caso, por sus limitaciones.
Freud y sus discípulos hicieron importantes contribuciones para ayudarnos a comprender el funcionamiento de la mente, la existencia del inconsciente, la sexualidad infantil y el análisis de los sueños, pero el psicoanálisis no tiene raíces espirituales y no sirve para liberar la naturaleza espiritual de los seres humanos. Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung era un inconformista que se anticipó a su tiempo. Comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo sobrenatural, pero le rodeaban personas ávidas de dogmas.
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Carl Gustav Jung Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Sigmun Freud
Carl Gustav Jung
Uno de los grandes errores del psicoanálisis y de la psicoterapia tradicional relacionada con él es el concepto de reparación del ego. El ego es el "yo", la función ejecutiva, la parte de nosotros que tiene que integrar y manejar la realidad del día a día. La mente es algo lógico, racional, que tiene que tomar decisiones, se sirve del pensamiento y de la memoria, prepara el futuro y se preocupa por él, y le da vueltas al pasado. Siempre está juzgando, transmitiéndonos pensamientos, repasando los datos del pasado, diciéndonos cosas como: "Pero imagínate que..." o " ¿Y si...?". Por desgracia, la mayoría de los psicoterapeutas intenta constantemente reparar los egos lastimados. Para ellos, el ego queda dañado por unos padres críticos y que no funcionan correctamente, por los traumas infantiles, por las limitaciones físicas ineludibles que tenemos de niños, etcétera. Esos terapeutas están siempre calmando, reparando o incluso hipertrofiando nuestro ego. Sin embargo, lo cierto es que tenemos que aprender a ir más allá del ego.
Los terapeutas tradicionales se han quedado atascados en la ilusión de que el funcionamiento es el objetivo último, pero en realidad la paz y la alegría interiores son mucho más importantes. Si podemos ir reduciendo gradualmente esa preocupación por el funcionamiento y la adaptación a nuestra sociedad enferma, por adquirir cosas y preocuparnos por lo que pueden pensar los demás de nosotros, nuestra alegría interior empezará a crecer. La mente nos atrapa en el pasado y en el futuro.
El ego, que se preocupa, analiza y piensa constantemente, nos impide estar de verdad en el presente, salir de la rutina asfixiante de los condicionamientos. ¿Cómo podemos ver las cosas como existen de verdad en el presente cuando los condicionamientos y las concepciones del pasado, las ideas preconcebidas, las ofuscaciones y los prejuicios se nos meten siempre de por medio? Tenemos que controlar ese ego para poder salvarnos, y salvar después nuestro mundo.
El psicoanálisis es, en esencia, algo no espiritual. Es una disciplina estéril. No enseña nada sobre la inmortalidad, la supervivencia del alma tras la muerte física, los auténticos valores de la vida. No llega hasta las preguntas y los temas que de verdad importan. Cuando funciona, es porque el terapeuta conecta con el paciente a un nivel de verdadero afecto, compasivo. Lo que cura es relación.
La psiquiatría biológica tampoco llega hasta lo importante. Los nuevos medicamentos para el tratamiento de la depresión, de los cambios de humor y de los estados psicóticos son un medio para lograr un fin, pero no el fin en sí. Hay demasiados psiquiatras que recetan medicamentos y luego se cruzan de brazos. Eso supone una pérdida tremenda. Los medicamentos pueden ayudar a hacer accesible al paciente la terapia psicoespiritual que tiene que darse a continuación, pero prescindir de ella es pasar por alto toda la esencia del tratamiento.
Además, la mayoría de los cientos de libros de autoayuda que hay publicados comporta problemas. Ojalá la terapia fuera tan sencilla, como ponerse una inyección, pero no lo es. Alcanzar un estado de dicha, satisfacción y alegría es difícil. Mantenerlo, una vez alcanzado, es aún más complicado. Quedarse fuera de la rutina asfixiante no es nada fácil. Buscar en el interior de uno, comprenderse de verdad, fomentar la objetividad y la perspectiva son tareas difíciles que requieren paciencia y mucha práctica. El viaje es arduo y largo, pero vale la pena de principio a fin.
Para ser feliz de verdad hay que comprender la vida y la muerte y tener una naturaleza afectuosa, indulgente, espiritual. La introspección, la meditación, la práctica del amor, la bondad y la caridad son algunos de los pasos que hay que dar en ese camino. Perdonarse a uno mismo, perdonar a los demás, practicar la no violencia y hacer buenas acciones, trabajar para eliminar la rabia, el miedo la codicia, el egocentrismo y el falso orgullo.
Muchos terapeutas se niegan a considerar la utilización de técnicas de regresión, sobre todo la regresión a vidas pasadas. Como han documentado repetidamente muchos médicos, suelen darse mejorías, remisiones y curas psicológicas y físicas con una rapidez espectacular. Da igual que se haga una sesión o diez, los resultados de la terapia de regresión son duraderos y cambian la vida del paciente. El crecimiento espiritual, la sabiduría y la paz interior suelen acompañar a la mejoría clínica.
Creo que hay dos motivos principales por los que quienes mandan en la medicina y en la psicoterapéutica son reacios a evaluar, y mucho menos a aceptar, estos enfoques relativamente rápidos, económicos y seguros. El primer motivo es el miedo. El segundo es económico.
Todos sabemos que el miedo a lo desconocido cierra la mente de la gente, que no está dispuesta a correr riesgos razonables, a intentar algo nuevo. Los terapeutas que tienen miedo a aprender nuevas técnicas, a pesar de su mayor eficacia, economía y velocidad, les hacen un flaco favor a sus pacientes y también se lo hacen a sí mismos. Por culpa del miedo, su instinto de ayudar a los demás queda distorsionado. Cabe preguntarse por qué tienen miedo.
Los motivos económicos se deben a la rapidez de los resultados y a la naturaleza duradera de las curas. Por muy espeluznante que resulte reducir la salud mental a un negocio, es cierto que si hay menos sesiones y un menor porcentaje de recaídas, los ingresos serán menores.
La alegría y la felicidad que la práctica de la psicoterapia espiritual puede aportar a los terapeutas y a sus pacientes compensa con creces esas preocupaciones y esos miedos. Las técnicas curativas holísticas y complementarias están extendiéndose por el establishment médico, dando un nuevo estímulo al mundo de la sanidad. Las técnicas quiroprácticas, la hipnoterapia, la acupuntura, la medicina naturista, la bioenergética, la meditación, el yoga, el masaje y muchas otras modalidades curativas tienen un alcance cada vez mayor. Con el tiempo, una combinación equilibrada de modelos médicos tradicionales y de un enfoque complementario permitirá a los profesionales de la sanidad curar a la persona como un todo, su cuerpo, su mente y su espíritu.
Se debe establecer una armonía entre las técnicas tradicionales y holísticas para formular un programa personalizado que se base en los síntomas y las necesidades de cada paciente. Si las personas que se dedican a curarnos, sea con la medicinal tradicional o no, están abiertas a las "otras" técnicas, si practican las artes curativas con compasión, habilidad y conciencia y, lo que es más importante, si saben tratar el espíritu además del cuerpo, disfrutaremos realmente de una óptima salud.

Los verdaderos profesores

Nuestro camino va hacia el interior. Es el más difícil, el más oloroso. Tenemos la responsabilidad de nuestro propio aprendizaje. Entre nosotros hay profesores sabios que nos enseñan por donde tenemos que ir, que allanan nuestro camino espiritual.
Por desgracia, también hay muchos falsos profesores. Les guían el orgullo, el ego, la avaricia, la inseguridad, u otras fuerzas egoístas. Y se hacen pasar por profesores o gurús. Nos dicen que tenemos que hacer cuando ellos mismos no tienen ni idea. Evidentemente, es peligroso seguir a esas personas, pero:
¿Cómo podemos nosotros, como individuos de actitud abierta movidos por el amor, separar el grano de la paja?
La clave para distinguir a un profesor de verdad de uno falso es nuestra sabiduría instintiva propia:
- ¿Nos causan buena impresión esos profesores?
- ¿Demuestran amor y compasión, practican la no violencia, reducen nuestros miedos?
- ¿Incluyen a todos los demás grupos, a todos los demás seres humanos como iguales, como almas divinas en el mismo camino del destino?
- ¿Enseñan que no hay nadie mejor que otro, que todos remamos en la misma galera?
- ¿Reconocen que, aunque pueden indicar el camino, no pueden "llevar" a nadie a la plenitud espiritual?
Los gurús pueden enseñamos técnicas. Pueden ayudarnos a comprender mejor la vida, la muerte y los planos espirituales. Pueden ayudamos a eliminar miedos y obstáculos. Pueden señalar el umbral, pero los que tenemos que cruzarlo somos nosotros. Sólo usted puede alcanzar su objetivo, porque en el fondo nuestro viaje de regreso a casa es un viaje interior, un regreso personal.
En realidad el reino de los cielos existe en nuestro interior, y por eso toda alegría y toda felicidad sale de nuestro interior. No va a rescatarnos nadie. Al experimentar el amor verdadero y alcanzar la iluminación, nos "salvaremos" nosotros mismos.
La idea de que no somos responsables de nuestros actos es atractiva. Nos viene de perlas tener a una fuerza externa a la que echarle las culpas. Hay quien le echa la culpa al destino. Aunque nuestras vidas discurren por cauces predeterminados, el destino no es responsable de nuestros actos. Y al igual que tenemos que hacernos completamente responsables de nuestras conductas negativas y dañinas, también debemos responsabilizarnos de las positivas, las que se basan en el amor. Nadie más puede hacerlo en nuestro lugar. Ningún demonio puede hacernos daño y, en última instancia, ningún gurú puede salvarnos.

Consejos importantes de Brian Weiss

- Sea más espiritual. Dedique más tiempo a rezar, a dar, a ayudar a los demás, a amar. Hágase voluntario y exprese generosidad y amor.
- Despréndase del orgullo, del ego, del egoísmo, de la rabia, de la culpa, de la vanidad y de la ambición.
- Pase menos tiempo acumulando cosas, preocupándose, estancado en el pasado o en el futuro, haciendo daño a los demás o demostrando cualquier tipo de violencia.
- No acepte nunca ninguna idea antes de contrastarla con su sabiduría intuitiva. ¿Es algo que fomenta el desarrollo del amor, de la bondad, de la paz y de la unidad? ¿O algo que promueve la separación, la división, el odio, el egocentrismo y la violencia?
- Usted es inmortal. Está aquí para aprender, para saber más, para ser divino. Lo que aprenda aquí seguirá con usted cuando muera. No podrá llevarse nada más. Es así de sencillo. El reino de los cielos está en nuestro interior. Deje de buscar gurús. En vez de eso, búsquese a sí mismo. No tardará en encontrar su verdadero hogar.

Los videntes y los mediums

Según las investigaciones y experiencias con miles de pacientes y las averiguaciones sobre los poderes de algunos de los médiums psíquicos con más poderes del mundo, al parecer no estamos solos en el Universo. Más allá de nuestra dimensión física, el mundo "oculto" parece que se encuentra habitado por toda una serie de espíritus de distintos desarrollos y capacidades.
Algunos han evolucionado mucho y otros poco. Algunos han vivido vidas físicas en la Tierra y están entre existencias. Otros ya han "terminado" y no tienen que regresar, a no ser que quieran hacerlo para ayudar a la humanidad. Y aún hay otro grupo que no se ha encarnado en nuestro mundo físico y nos ayuda desde el otro lado. Da igual que les llamemos espíritus, ángeles o guías. Existen numerosas pruebas de su existencia, que han ido recogiendo muchas culturas y religiones diversas a lo largo de los siglos.
Los bebés y los niños pequeños suelen ser conscientes de los espíritus y las energías de amor que hay a nuestro alrededor, pero su capacidad de comunicación es limitada. Los adultos tendemos a no creerles y relegamos sus observaciones y percepciones al campo de la imaginación y la fantasía. Y sin embargo, las cosas que ven u oyen suelen ser muy reales.
Cuando morimos y abandonamos el cuerpo físico, pasamos al nivel de conciencia en el que nos sentimos más cómodos. Cuanto más amor y sabiduría experimentemos, más avanzados estaremos en el otro lado.
Es grande la similitud de los conocimientos que transmiten los pacientes cuando están en estados meditativos o hipnóticos profundos. Gente que no ha acabado los estudios, físicos nucleares, abogados y atletas profesionales me cuentan prácticamente las mismas cosas sobre el estado espiritual y nuestro objetivo en la Tierra, lo que da bastante credibilidad a sus experiencias.
A algunos individuos se les da mejor comunicar conocimientos de fuentes espirituales. El vidente estadounidense Edgar Cayce fue un ejemplo de ello, y su obra se ha estudiado y analizado detenidamente.
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Edgar Cayse
Todos hemos oído hablar de los poderes de algunos videntes y clarividentes de Oriente, como Paramahansa Yogananda, pero en Occidente también hay personas con dotes parecidas.
Paramahansa Yogananda Reencarnacion Vidas Pasadas Mensajes Almas Maestros Karma
Paramahansa Yogananda
Los espíritus, lo mismo que la gente, tienen muchos niveles. Los de los niveles inferiores pueden transmitir mensajes equívocos o incluso perjudiciales, normalmente a personas con poderes de médium limitados o faltos de un desarrollo espiritual adecuado. Los espíritus de niveles superiores parecen accesibles sólo a personas con un desarrollo espiritual superior y a quienes tienen una Intención genuina, a los que no poseen motivaciones ulteriores para enriquecerse a costa de los demás.
Cuando una persona conoce a un vidente o a un sabio cuya motivación es ayudar a los demás a comprender, curar los corazones y ayudarles en su trayecto espiritual, puede sufrir un cambio profundo de su conciencia. El mundo le parecerá diferente, lleno de seres ocultos que están aquí para ayudarnos e inundado de una energía de amor que refresca y renueva su alma.
Puede que usted mismo experimente espontáneamente otros hechos que transformen su vida. Los sueños, las experiencias de déjà vu, los episodios de clarividencia y otros sucesos paranormales (incluidas las experiencias cercanas a la muerte) pueden provocar un despertar permanente a la verdadera naturaleza de la realidad. La meditación puede aumentar la posibilidad de que sucedan una o más de esas experiencias.
Sin embargo, los seres humanos tendemos a olvidar, o al menos a racionalizar y minimizar, cualquier experiencia que consideramos "improbable" o "extraordinaria". Es más, dejamos que la mente "lógica" reste el significado espiritual a la experiencia. Alguien dijo una vez que lo que llamamos coincidencias, en realidad son las huellas dactilares de Dios.
Hay gente con poderes extraordinarios. Algunos acceden a información que normalmente no puede conseguirse a través de los cinco sentidos. Parece como si tuvieran un sexto sentido, un conocimiento o una intuición interiores, y a veces la información recibida de ese modo puede ser bastante precisa.
Otros tienen poderes de médium, la capacidad de recibir y transmitir mensajes y conocimientos de seres "del otro lado", sean guías espirituales, seres queridos ya fallecidos, u otras fuentes de conciencia situadas fuera de los límites habituales del cuerpo y del cerebro.
A la gente que de verdad tiene aptitudes no le hace falta engañar, utilizar trucos o magia. Saben cosas que no "pueden" saber según nuestra concepción actual del funcionamiento de la mente humana. Sus dotes son auténticas.
Por otro lado, el campo de los videntes y los médiums está repleto de oportunistas, farsantes y manipuladores. Es muy importante ser capaz de separar a los auténticos de los falsos.
He aquí algunas reglas generales:
1- Todos tenemos poderes psíquicos y muchas más aptitudes intuitivas de las que conocemos o utilizamos. Sopese detenidamente cualquier dato o material que reciba de un vidente, de acuerdo con su propia sabiduría intuitiva. Si la información que le ha dado no le parece correcta o no encaja, es probable que sea incorrecta. También usted tiene poderes psíquicos.
2- Es inevitable que el vidente o el médium procese toda la información que recibe antes de transmitírsela a usted, por lo que puede quedar sensiblemente distorsionada por los procesos mentales de esa persona. El alcance de la distorsión depende de los intereses individuales del médium. Los videntes son seres humanos, e incluso uno con poderes puede transmitir información distorsionada si se entrometen sus problemas, estados de ánimo, preocupaciones o deseos personales.
3- Los oportunistas suelen cobrar mucho dinero, intentan que la persona dependa de sus consejos y les considere "especiales", con poderes que nadie más posee, o gurús a los que hay que seguir. Cuando se percate de estas tácticas, salga con la mayor rapidez que le sea posible.
En Suramérica, los médiums y los curanderos con poderes de verdad (muchos de los cuales se ganan la vida con otras profesiones), se desplazan a menudo hasta la casa de personas con problemas financieros que necesitan su ayuda o sus cuidados. Piden permiso en el trabajo, se pagan ellos mismos el transporte y no les cobran nada a sus pacientes.
4- El crecimiento verdadero es un proceso interior. Aunque un vidente puede ayudarle a descubrir cómo acceder a su sabiduría interior, con la suficiente meditación usted se convertirá en su propio vidente y superará la necesidad de indicaciones externas. Sin embargo, al principio la validez que dé un vidente o un médium que trabaje con una distorsión mínima puede ser de mucha ayuda.
5- Los poderes de videntes o de médiums no se corresponden necesariamente con la evolución espiritual. Algunos médiums con muchas aptitudes se han comportado de forma muy egoísta, incluso vilmente. No le confiera una categoría espiritual injustificada a alguien simplemente porque tenga poderes paranormales extraordinarios. Se presta a que le manipulen y abusen de usted si cree que porque un médium tiene poderes es necesariamente una persona íntegra.
6- También es conveniente recordar que, en su mayoría, los médiums y los videntes no son terapeutas ni especialistas en salud mental con formación en técnicas terapéuticas. No espere que sus miedos, sus síntomas o sus problemas desaparezcan milagrosamente tras una sesión de videncia. No se haga ilusiones de que vaya a producirse una interpretación terapéutica que de repente haga que encajen todos sus problemas y le permita comprender algo que le cure. Lo que hacen no es eso. Les faltan años de formación, en su mayoría, y no están preparados para analizar e interpretar el material que pueda surgir. Lo perciben y se lo presentan. Puede que consigan vislumbrar algo de otro mundo y que eso sea de sumo valor para curarle, pero eso no es Psicoterapia.
Si un médium le cuenta algo inexacto o incluso perjudicial, recuerde que no se trata necesariamente de un terapeuta preparado y compasivo. Juzgue al médium, en caso necesario, como juzgaría a otra persona. No renuncie a su autoridad o a su integridad ante nadie.
7- Aunque a menudo admiramos e incluso envidiamos a personas que tienen grandes poderes como vidente o médium, no debemos perder de vista cuáles son nuestros auténticos objetivos. Estamos aquí para aprender y para desarrollarnos como seres espirituales, para sentir más amor y más compasión, para alcanzar un equilibrio y una armonía en nuestras vidas, para sentir y mantener una paz interior.
No estamos aquí, aunque también en este caso hay algunas excepciones, para convertirnos en videntes famosos. Los poderes de videncia pueden aumentar a medida que avanzamos por nuestro camino espiritual, pero no son el objetivo. Señalan el camino, arrojan cierta luz sobre el recorrido, pero no son un fin en sí mismos.
8- Algunas personas con poderes parecen capaces de comunicarse con espíritus del otro lado. No importa cómo interpretemos los posibles métodos y mecanismos: está sucediendo algo muy real y de mucha fuerza. El que alguien haya muerto y regresado a su forma espiritual no le confiere inmediatamente una gran sabiduría. Lo mismo puede decirse de los guardianes y los guías espirituales. Existe una jerarquía con distintos niveles, desde los espíritus ignorantes y estúpidos hasta los que son maestros muy avanzados. Evidentemente, es importante distinguir las diferencias.
Si alguien transmite un mensaje de un espíritu estúpido e ignorante, ¿por qué motivo va a escuchar usted lo que dice? Entonces, ¿cómo saber de quién procede el mensaje? También en este caso hay que utilizar la sabiduría intuitiva. Puede reconocer a los espíritus de nivel avanzado por su exactitud y por el contenido de amor de sus mensajes. Suelen tener acceso a detalles privados que dan validez a la experiencia.
9- El médium puede recibir mensajes del otro lado en forma de símbolos, metáforas o visiones. Esa parte de la comunicación puede ser muy precisa. Sin embargo, si el médium intenta interpretar o comprender el símbolo, introduce con frecuencia distorsión en el mensaje. La interpretación del médium puede ser engañosa o inexacta.
Por ejemplo, puede que el médium vea una rosa y le pregunte al cliente si tiene un jardín o si las flores son importantes para él. Eso puede confundirle. En realidad, la imagen puede ser una referencia a la abuela del cliente, que se llamaba Rosa. Lo ideal es que el médium describa sólo lo que vea: "¿Rosa significa algo para usted?"
En ocasiones, en especial cuando los mensajes recibidos llegan en forma de palabras, el médium puede creer que la comunicación es poco clara, como si estuviera escuchando una radio con muchas interferencias. En esas condiciones, las palabras pueden malinterpretarse. Esa "interferencia" explica por qué los médiums suelen pedirles a los espíritus con los que están en contacto un "sí" o un "no" por respuesta. Eso les indica si están interpretando o leyendo con precisión las señales recibidas.
10- Los videntes y médiums con poderes pueden ayudarnos muchísimo, sobre todo cuando vislumbran el otro lado y nos transmiten mensajes de nuestros seres queridos fallecidos. A través de ellos experimentamos la realidad de la vida después de la muerte, la naturaleza de nuestras almas inmortales, las oportunidades de reencontrarnos con nuestros familiares y amigos. Pueden aconsejamos sobre el modo de vida que llevamos, sobre valores, sobre lo que es importante y lo que no lo es. Sin embargo, en última instancia tenemos que experimentar todas esas cosas directamente, en nuestro interior. Cuando experimentamos es cuando sabemos de verdad. Cuando oímos o vemos o sentimos directamente a nuestros seres queridos fallecidos es cuando sabemos que sólo estamos separados temporalmente. Cuando podemos experimentar directamente lo divino, con éxtasis y asombro, es cuando despertamos como los sabios y los místicos despertaron antes que nosotros.
Hay muchas formas de aumentar la sensibilidad de la propia videncia. Escuche sus intuiciones y confíe en ellas. Observe si a menudo son correctas. Por ejemplo, cuando suena el teléfono intente adivinar quién llama. El primer nombre o la primera idea que le venga a la mente será el más acertado. Practique juegos de intuición parecidos siempre que tenga oportunidad (por ejemplo, de qué color va a ir vestido un amigo con el que se tiene que ver).
La práctica habitual de la meditación o una técnica introspectiva relacionada abren así mismo los canales psíquicos y permiten experimentar directamente el mundo psicoespiritual. Querer abrirse a experiencias de videncia también es importante. Antes de irse a la cama, dígase que tiene que ser receptivo ante sueños y mensajes psíquicos. Intente que se presenten y acuérdese de anotar sus experiencias al despertar.
Incluso, la conciencia creciente de que su naturaleza verdadera es espiritual servirá para aumentar las posibilidades de tener experiencias místicas y psíquicas. Su mente se sentirá más cómoda y a gusto con fenómenos de ese tipo y dará pie a que se den más.
Todos somos seres espirituales. Todos somos capaces de tener experiencias de videncia directas. Sin embargo, para la mayoría de nosotros es más fácil recibir esos mensajes del otro lado de un modo algo más indirecto, a través de un médium que tenga poderes de verdad y buen corazón.
Las consecuencias de esos mensajes de nuestros seres queridos muertos, pueden tener también mucha fuerza y cambiar nuestra vida.
Los médiums no son telépatas. Proceda de donde proceda su inspiración y sus conocimientos, no es desde luego de las mentes de sus clientes o del público.

Mensajes extraordinarios

No morimos cuando muere nuestro cuerpo físico. Una parte de nosotros sigue existiendo. Espíritu, alma, conciencia. Es como atravesar un umbral para entrar en otra habitación mayor, con más luz, maravillosa. Por eso no tenemos que temer. Siempre nos rodea el amor. Nuestros seres queridos no nos abandonan nunca. Todos somos almas hermosas e inmortales. Estamos en un cuerpo durante un tiempo, pero nuestra esencia no es ese cuerpo.
Cuando los pacientes u otras personas reciben mensajes de seres queridos que han muerto, los recados tienen un parecido increíble. Pueden recibirlos en regresiones, en sueños, a través de médium s o por cualquier otro sistema, pero siempre hay un tema común: "Te quiero. Me encuentro bien. Cuídate y no sufras tanto por mí".
Siempre nos dicen que no lloremos por ellos, saben algo que nosotros hemos olvidado. Son inmortales, lo mismo que nosotros.
La gente suele tener premoniciones o intensas sensaciones intuitivas relacionadas con los hechos importantes de su vida. Esas sensaciones suelen ser sobre muertes inminentes, bien sobre la suya o sobre la de personas cercanas. Hay muchas historias de personas que se han despedido de una u otra forma justo antes de una muerte inesperada.
No todo el mundo nace con el talento de un virtuoso del piano pero, con lecciones, con práctica y con mucho es fuerzo todos podemos aprender a tocar alguna cancioncilla. Lo mismo sucede con el desarrollo de los procesos intuitivos.
Todos llegaremos a comprender que la sabiduría está en nuestro interior y, al ir recordando, practicando y teniendo acceso a esa sabiduría, nos convertiremos en los mejores maestros que podamos tener nosotros mismos. Llegado ese punto, encontraremos paz y alegría en el presente, porque de lo que se trata es de cómo vivimos la vida ahora, siendo espirituales, sin fijarnos en lo que nos han enseñado que tenemos que creer. Al ir despertando, los espíritus nos cantarán sus canciones de amor directamente al oído.
Nos dedicamos a pedir, pedir y pedir mensajes, signos, comunicación, y sin embargo muy pocas veces destinamos tiempo a escuchar. ¿Cómo podemos oír si no escuchamos? y lo cierto es que escuchar lleva su tiempo. Hay que tener paciencia, y un cuidado especial para escuchar los mensajes de las "coincidencias".
Es muy humano querer signos ya mismo, desear mensajes de inmediato. Sin embargo, para escuchar hay que saber hacerlo, y para hacerlo hay que dedicar tiempo a aprender cómo se hace.
Si practica el silencio, el viaje interior, si se da tiempo para escuchar y crea el espacio para escuchar, será capaz de oír. Será capaz de ver los signos y de recibir los mensajes. Al mismo tiempo, desarrollará el arte de la paciencia.

Salir de nosotros mismos

La meditación y la visualización le ayudarán a dejar de pensar tanto y a viajar al pasado. Se producirá una curación. Empezará a utilizar la mente que no usa. Verá. Comprenderá. Y será más sabio. Entonces habrá paz.
Nuestros corazones conocen el camino de la felicidad y de la paz interior. Prácticas espirituales como la meditación y la oración nos recuerdan lo que ya sabemos. Cuando nos olvidamos del mensaje de nuestro corazón y caemos en la rutina y en los baches de la vida, nos sentimos insatisfechos y desdichados. Nos deprimimos y nos ponemos nerviosos. Nuestra perspectiva está borrosa, hemos olvidado nuestro plan de vida, nos hemos perdido.
El remedio es sencillo. Dedique tiempo a recordar su divinidad, su naturaleza espiritual. Recuerde por qué está aquí. La meditación es una forma de despertar la memoria. La meditación es el arte o la técnica de poner la mente en blanco para acallar la cháchara perpetua que normalmente llena nuestra conciencia. En la tranquilidad de la mente silenciosa, la persona que medita empieza a ser observadora, a alcanzar un nivel de alejamiento y, con el tiempo, a darse cuenta de que existe un nivel de conciencia superior.
Al sacarnos de la rutina de nuestra conciencia diaria, la meditación nos sirve de recordatorio de lo que hemos aprendido sobre valores más elevados, más espirituales. Meditar con regularidad es recordar con regularidad. Vamos recordando nuestro plan de vida, lo que es importante para nosotros y lo que no es. Sacar de la mente los miles de pensamientos que la llenan cada día requiere práctica y disciplina. Es importante tener paciencia y no sentirse frustrado al practicar. El éxito de la meditación no llega de un día para otro.
No hace falta sentarse en posición de loto para meditar. Puede hacerse estando tumbado, sentado en una silla o andando. El objetivo es dejar de pensar, observar y distanciarse, ser consciente de lo que sucede. Mientras se enseña a sí mismo a meditar, tal vez le sea de ayuda probar también la visualización y la hipnosis. En ambas técnicas se oye la voz de una persona que puede ayudar a la concentración.
La meditación, la visualización o la hipnosis nunca suponen ponerse bajo el control de otra persona. Ninguna "fuerza" se apodera de la mente o del cuerpo. No se entra en una máquina del tiempo. Uno se concentra mucho, simplemente, y no existe peligro de ningún tipo.
En esos estados, puede recibirse inspiración, pueden alcanzarse niveles de conciencia superiores, puede despertarse a la naturaleza divina. Son caminos que llevan a la iluminación. Ésa es la esencia de la meditación. Cada paso es sagrado, cada respiración es divina. Si comprende y practica estos preceptos, será consciente y alcanzará esa "otra" perspectiva distinta de la de cada día. Pasará a ser observador, objetivo, a liberarse de los juicios.
A lo largo de los últimos 200 años, más o menos, con la expansión del Siglo de las Luces, la gente ha subrayado en exceso el papel de la lógica y la ciencia en las relaciones humanas, la cultura, la salud y la filosofía. Nos hemos creído que la ciencia será capaz de curar todos nuestros males, de resolver todos nuestros problemas.
De hecho, esta forma de pensar nos ha desequilibrado. Hemos dejado de lado la sabiduría intuitiva, el corazón, el impulso creativo e inspirado. Hemos glorificado la tecnología, pero nuestra ética, nuestra moralidad y nuestro crecimiento espiritual no han avanzado al mismo ritmo. Ahora resulta que estamos en una posición en la que nuestra tecnología ha avanzado lo suficiente como para destruir el planeta, y los que tienen el dedo encima del botón no son sabios ni están iluminados. La tecnología y la ciencia son neutrales. Lo que la gente hace con ellas, cómo y cuándo las aplica, es lo que determina su valor.
Hemos descubierto que la ciencia no puede curar todos los males de la humanidad. Sólo los líderes que poseen sabiduría, amor, compasión y responsabilidad pueden alcanzar ese objetivo. Así pues, el péndulo tiene que oscilar hacia el otro lado, no del todo, sin llegar a la superstición y al miedo, pero sí hasta alcanzar un término medio, el lugar de la armonía y del equilibrio. Tiene que volver a la posición en la que la ciencia y la intuición se combinan perfectamente, en la que el corazón y la mente son uno y trabajan en armonía para traernos paz y salud.

Dios y la religión

Dios está en el interior de cada uno de nosotros. Sólo hay una religión, la del amor. También tenemos que recordar que el ser trascendente es la única causa, el padre y creador del Universo, que es él quien lo llena todo no sólo con su pensamiento, sino también con su esencia.
Su esencia no se agota en el Universo. Está por encima de eso y más allá. Podemos decir que sólo sus poderes están en el Universo pero, aunque está por encima de sus poderes, los incluye. Lo que hacen lo hace él a través de ellos. Cada vez que vea la palabra "amor", se está hablando de Dios. Todos tenemos a Dios en nuestro interior.
Dios no exige nuestro respeto. Insistimos en personificar a Dios a pesar de que sabemos que está mucho más allá de lo que somos capaces de conceptualizar. Dios no tiene sexo. Ésa es otra personificación. Dios no tiene religión. En el fondo del corazón todos lo sabemos. Dios no tiene raza. Dios lo es todo, una energía de amor que posee una sabiduría y un poder incomprensibles, además de cualidades incognoscibles. Todos estamos comprendidos en Dios, porque él está en todos y cada uno de nosotros, es la sustancia de nuestro ser. Dios está incluso más allá del vapor que contiene el potencial del agua, que contiene el potencial del hielo. Dios es invisible, impenetrable, sin embargo contiene el potencial de todo.
Durante incalculables siglos y milenios, Dios y la religión han sido malinterpretados, distorsionados y manipulados conscientemente en manos de la humanidad. El nombre de Dios, quizás el símbolo más claro de la paz, el amor y la compasión, se ha invocado como justificación de innumerables guerras, asesinatos y genocidios. Todavía hoy, cuando está naciendo el siglo XXI, las guerras "santas" contaminan nuestro planeta como una plaga medieval. ¿Cómo puede ser santa una guerra? Eso es una contradicción, un horrible oximoron, un pecado absoluto, disfrazado superficialmente por una racionalización manipuladora.
Dios es paz; Dios es amor. Nos hemos olvidado de que, puesto que hemos sido creados a imagen divina. Dios está en nuestros corazones y somos criaturas de paz, seres de amor y divinidad. Sólo puede haber una religión, porque sólo hay un Dios, el Dios de todos nosotros. Tenemos que amarnos los unos a los otros, porque el amor es el camino. De lo contrario, como niños testarudos, nos condenaremos a repetir curso tras curso, hasta que aprendamos la lección del amor.
Sólo si nos deshacemos de nuestros miedos, si vemos a la gente de otras religiones como iguales, como almas como nosotros que van camino del cielo, podremos amar, en un sentido auténtico, incondicional. Todos somos lo mismo; todos remamos en la misma galera. En nuestras muchas reencarnaciones, hemos sido de todas las religiones, de todas las razas. El alma no tiene raza, no tiene religión. Sólo conoce el amor y la compasión.
Cuando nos damos cuenta de que todos somos lo mismo, de que sólo hay diferencias superficiales y poco importantes entre nosotros, pero ninguna que de verdad importe, podemos tender la mano hacia atrás y ayudar a los demás que están en el mismo sendero, da igual que sean como nosotros o no.
Al escarbar bajo los rituales y las costumbres superficiales de las diversas religiones se encuentran sorprendentes similitudes de ideas, conceptos y consejos. Incluso el lenguaje es increíblemente parecido. Nos hemos matado en nombre de la religión cuando, en el fondo, muchos de los más devotos creen en realidad en lo mismo.
Todas las grandes religiones hacen hincapié en la importancia de llevar una vida espiritual, de comprender la presencia divina en todos los seres y todas las cosas y más allá de ellos, de las buenas acciones, del amor, la compasión, la caridad, la fe y la esperanza. Todas hablan de una vida después de la muerte del alma. Todas subrayan la importancia de la bondad, del perdón y de la paz.
Cuando hablo de religiones, me refiero a la maravillosa sabiduría espiritual y a las tradiciones, no a los edictos y las reglas producto de la mano del hombre que se han promulgado por motivos políticos y que sirven para separar a la gente, más que para unirla. Hay que saber diferenciar las verdades espirituales de las normas de motivación política. Esas normas son barreras que nos mantienen temerosos y separados.
Ahora podemos empezar a aceptar conceptos como la omnipresencia divina, la inmortalidad del alma, la existencia continuada tras la muerte física, sobre una base de datos, no sólo de fe.
- ¿por qué somos tan ignorantes ante la esencia de nuestras propias religiones, con sus ricas tradiciones espirituales, por no hablar de las religiones de nuestros amigos y vecinos?

- ¿Por qué insistimos en ver sólo las diferencias, cuando las similitudes son abrumadoras?

- ¿Por qué hacemos caso omiso de las enseñanzas, de los preceptos, de las normas y de las pautas que los grandes maestros nos han presentado con tanto amor y tan bien?
Nos hemos olvidado de que sabemos. Atrapados en la rutina de la vida diaria, nos obsesionamos tanto con las preocupaciones y la ansiedad, nos preocupamos tanto de nuestra situación, de nuestro exterior, de lo que los demás piensan de nosotros, que nos hemos olvidado de nuestro yo espiritual. Nos da miedo la muerte porque nos hemos olvidado de nuestra verdadera naturaleza.
Nos preocupan tanto nuestra reputación y nuestra posición, que los demás nos manipulen para "obtener" algo que nosotros "perdemos", nos aterra tanto parecer estúpidos, que hemos perdido el valor de ser espirituales.
No obstante, la ciencia y la espiritualidad, consideradas antitéticas durante mucho tiempo, se están acercando. Los físicos y los psiquiatras se están convirtiendo en los místicos de los tiempos modernos. Estamos confirmando lo que los anteriores místicos sabían de forma intuitiva. Todos somos seres divinos. Hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado. Y para volver a casa tenemos que recordar el camino.
Sólo hay un Dios y sólo existe una religión, que es el amor. ¿Por qué practicar la religión de nuestro nacimiento, o elegir una única fe por encima de las demás?
Al fin y al cabo, no importa a qué iglesia o a qué templo asistimos, si es que decidimos ir a uno. Como los radios de una rueda de bicicleta, todos los caminos indicados por las grandes religiones llevan al mismo centro, a la devoción y a la iluminación. No hay un camino mejor o peor que otro. Todos son iguales. Sin embargo, estar sumido en la sabiduría y las verdades de una religión desde la primera infancia no sólo sirve para tener una buena base (ya se ha acumulado una gran cantidad de conocimientos y de experiencias), sino que además aporta una familiaridad cómoda. Y eso comporta una sensación de paz. La mente se relaja y, casi sin esfuerzo consciente, se puede entrar en un estado meditativo más profundo.
La familiaridad y la comodidad reducen las distracciones y permiten aumentar la concentración mental, entrar mucho más fácilmente en niveles más profundos de meditación, oración y contemplación. En ese estado profundo, pueden experimentarse niveles trascendentes de conciencia.
Hay grandes verdades, belleza y sabiduría en todas las grandes tradiciones religiosas. Conviene conocerlas todas, como un estudiante, porque un cambio de la perspectiva espiritual puede acelerar el progreso espiritual. No hay necesidad de que abandone su tradición. Al fin y al cabo, unos prefieren las rosas, y en cambio a otros les gustan más las orquídeas, las azucenas, las flores silvestres o los girasoles. Todas tienen su belleza propia y Dios hace que el mismo Sol las ilumine, que la misma lluvia las alimente. Son distintas, pero todas son especiales.
Parafraseando una enseñanza que se encuentra en todas las disciplinas espirituales, podemos decir que:
"La lluvia cae sobre las malas hierbas igual que sobre las flores, y que el sol brilla en las cárceles igual que en las iglesias."
La luz de Dios no discrimina, y tampoco la nuestra debe hacerlo. No hay un único camino, una única iglesia, una única ideología. Sólo hay una luz. Cuando caen las barreras, todas las flores pueden florecer juntas en un jardín de un esplendor sin igual, un paraíso terrenal.

Encontrar el camino a casa

Los mensajes de los sabios vienen de todas partes. Algunos proceden de la meditación y otros llegan a través de sentimientos, a un nivel de comprensión que es muy difícil poner en palabras. Para algunos conceptos no hay palabras. Gran parte del conocimiento procede de ejemplos y experiencias.
Existe una filosofía espiritual completa y coherente en las citas, en las palabras, en las historias y en las reflexiones. Las respuestas están ahí, pero a menudo no dedicamos suficiente tiempo a ver, a digerir, a comprender.
Sólo el amor es real. El amor es una energía de increíble poder y fuerza. Todos estamos hechos de esa energía. El amor es algo absoluto. El amor no termina nunca, no se detiene nunca. La forma más pura es el amor incondicional, expresar el amor sin esperar nada a cambio. Al entregar el amor libremente nos convertimos en millonarios espirituales.
Acuérdese de escuchar sus intuiciones y no dejar que sus miedos influyan en los murmullos de su hermoso corazón. Sienta la libertad de amar sin reprimirse, sin reservas, sin condiciones. Nuestras vidas en este plano están limitadas. Estamos simplemente en un colegio. Al volver a casa sólo nos llevamos nuestros pensamientos, nuestros actos, nuestro amor.
Por último, no tenga miedo. Somos inmortales, espíritus eternos, y siempre somos amados. De hecho, somos amor.


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